Los “Flashmobs” son parte del ocio de éste siglo?
Este término proviene de dos palabras inglesas: flash, que significa instantáneo, y mob que significa multitud.
Los avances de las tecnologías de la telecomunicación han logrado, que en forma muy rápida, se pueda convocar multitudes para eventos de singulares características.
Estas convocatorias, se realizan a través de Internet y mensajes SMS, proponiendo determinado lugar y fecha, para que un numeroso grupo de adolescentes se reúna, con el objetivo de divertirse y luego se retiran del lugar.
Existen infinidad de actos de ésta índole, algunos son del tipo “guerra de almohadas”, otros son del tipo del encuentro protagonizado por algunas personas frente a una conocida juguetería de Nueva York. Esta multitud se detuvo en el lugar, observando un dinosaurio de juguete y luego se acostaron en el piso, moviendo sus manos al aire, y luego se dispersaron, tan rápido como se habían reunido, dejando absortos a quienes se encontraban en el lugar.
También sucedieron actos de éste tipo en otros países, tales como el ocurrido en la estación de Atocha, donde un grupo se reunió durante unos minutos en completo silencio e inmóviles y luego se retiraron. En Italia, la convocatoria, se realizó frente a una librería, aplaudieron durante unos segundos y luego se retiraron del lugar. En Ámsterdam, se reunió a un grupo de personas frente a un supermercado y se aplaudía a quienes salían de él, para luego de unos minutos dispersarse rápidamente.
Para algunos es una forma de expresión artística, que permite que cada uno, al llegar al lugar convocado para la reunión, actúe en forma espontánea, entendiéndolo como “arte acción”.

Orígenes de los “Flasmobs”
No existen precisiones en relación a su orígen, algunos creen que datan de fines de la década del 60, y se entiende como una forma de manifestarse, sin formar parte de ningún partido político, de una manera libre, y con la posibilidad de convocar multitudes en muy poco tiempo.
Oiginalmente se consideraba como una forma de reunión, con el mero objetivo de pasar un buen momento, absurdmobs, pero luego, muchos de ellos comenzaron a tornarse smartmobs, al tener un objetivo social o político.
Tal es el caso del flasmob, convocado en Londres (Set. 2008) que reunió un grupo de mujeres embarazadas, que bailó breakdance, con el objetivo de buscar apoyo para la reducción de la mortalidad materna, en países pobres, ya que las mismas mueren por no poder acceder a los cuidados adecuados.

Hay jóvenes que desde pequeños muestran curiosidad por el reino animal y vegetal y por los misterios que pueden presentar las distintas especias.
Una salida interesante para toda la familia es la visita a museos de ciencias naturales.
En la Capital Federal de Buenos Aires (Argentina) se encuentra el denominado Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, ubicado en el parque centenario (Av. Angel Gallardo 470) lo cual hace que este espacio sea de fácil acceso a través de varios medios (auto, colectivo, subte).

¿Qué se puede ver?
Este Museo, fundado en 1812, esta organizado por diferentes salas y secciones. Al entrar al museo, en un hall puede verse un busto de Bernardino Rivadavia, primer presidente constitucional del país que da nombre a esta institución, y a partir de allí se pueden comenzar a recorrer las diferentes exhibiciones.
Dentro de dichas exhibiciones pueden encontrarse:
Geología: si bien esta en plena remodelación pueden apreciarse minerales, meteoritos y rocas.
Bar temático: este espacio resulta de gran atracción ya que tiene figuras duplicadas en tamaño real de grandes animales como el pez mola o el tiburón peregrino.
Acuario: especies de aguas dulces y saladas, de muchos colores y diversas características.
Malacología: allí podrán verse especies de las más extrañas de la Argentina.
Antártida: sala dedicada a las especies y hallazgos de dicha región.
Fondo del mar: tecnología de diorama para explorar el ambiente submarino.
Paleontología: uno de los grandes atractivos, pueden verse esqueletos enteros de dinosaurios hallados en el país, así como también otros restos arqueológicos.
Salón audiovisual: este recinto está destinado a encuentros de interés científico.
Mamíferos del cuaternario: fósiles encontrados de animales que habitaron el territorio argentino hace miles de años.
Sonidos de la naturaleza: propone un recorrido auditivo por diversas especies. Ésta sala, que aún no se ha inaugurado, se abrirá en poco tiempo.
Osteología comparada: allí se intenta explicar a partir de la visualización de esqueletos de qué manera se han adaptados diferentes animales a los cambios de hábitos de la naturaleza.

¿Cuándo y cómo?
El Museo se puede visitar durante toda la semana (incluyendo sábados y domingos) de manera particular o grupal.
Para colegios y grupos de niños y jóvenes vale la pena contactarse para organizar una visita guiada. Es posible ingresar a través del site para coordinar fechas, valor de la entrada y demás detalles.
http://www.macn.secyt.gov.ar/cont_Gral/home.php

EL “OCIO”
Inquirir sobre el significado de “ocio”, más allá de los términos de la Real Academia o determinadas enciclopedias, es encontrarse con múltiples acepciones, incluso hasta contrapuestas. Se ha verificado que el concepto sobre el ocio está dividido.
Por lo general, un joven lo asocia a descanso, tiempo libre, recreación, mientras que un adulto mayor lo identifica con la pereza, citando el conocido adagio, “madre de todos los vicios”, en conclusión como un factor negativo que va degradando a la persona que lo padece.
Lo interesante es verificar por sí mismo, encontrando el verdadero significado del ocio en los hechos, observando de qué manera aprovechamos nuestro tiempo, preguntándonos si estamos contentos o satisfechos con el trabajo o actividad que realizamos, o tal vez que aspectos personales podríamos mejorar.
Ocio y Vocación
Lamentablemente la mayoría de las personas trabajan a disgusto o por ambición, en este caso nos encontraríamos frente a dos opuestos, tomamos el trabajo como obligación (desagrado) y al ocio como recreación o tiempo libre, para realizar verdaderamente lo que nos agrada. Si tuviéramos que equilibrar estos opuestos, para lograr algo nuevo en nuestra vida y salir de la rutina, el camino nos conduciría a lo que conocemos como vocación. Sería conveniente preguntarle a una persona que viva de acuerdo a su vocación, si tiene ratos de ocio o que hace con su tiempo libre. Es indudable que el ser humano trae por naturaleza, condiciones para el desarrollo, para el progreso, el crecimiento, el triunfo, pero muchas veces tales posibilidades en el terreno de la vida, no florecen, no se manifiestan, la pregunta es ¿Por qué? Algunos dirán que es por la formación recibida, otros atribuirán su fracaso o mala fortuna a causa de otras personas, pero lo importante es que nuestro crecimiento y desarrollo personal lo encontramos en lo que hagamos a diario con nuestra vida y no en las meras intenciones o divagaciones mentales.
Descubriendo nuestra vocación?
Lo cierto es que cada persona, sin importar en que lugar nació o cual ha sido su educación, sirve para algo en la vida, lo interesante es descubrir para qué sirve cada cual. Cuando uno trabaja o tiene una actividad que le agrada, lo hace con satisfacción y entrega, porque sus actitudes hacia la vida vienen de su vocación. En este punto, ¿dónde quedaría el ocio? ¿Acaso no todos tenemos derecho de encontrar nuestra vocación, o es para un grupo selecto de la sociedad?

¿Cuánto y cuándo deben correr y moverse los niños?

El veraneo es un momento muy apropiado para realizar actividades físicas.
Pero esto no significa que, si a los niños se les ocurre salir a correr o a jugar en la plaza a las dos de la mañana, los padres deban permitírselos.

Pueden jugar, andar en bicicleta, nadar y muchas otras cosas cuanto les plazca, pero ellos no tienen límites, y podrían seguir haciéndolo durante las veinticuatro horas, con el consiguiente trastorno físico.
Son los padres quienes en época de veraneo, y en realidad durante todo el año, deben fijar las pautas de horarios de actividad física y descanso.

Salir solos durante el veraneo

Todos los padres sienten temor por la seguridad de sus hijos.
Si durante el veraneo los hijos adolescentes insisten en salir solos o con los nuevos amigos que puedan haber hecho en el lugar de descanso, los padres deberían tener en claro cuán segura es la zona, la presencia policial en los lugares donde sus hijos podrían ir, y otros factores que contribuirían a la seguridad de los jóvenes y a su propia tranquilidad.

Si la idea es que los chicos salgan luego de la cena, habrá que consensuar con ellos un horario de regreso que deberá ser respetado, haciéndoles entender de buena manera y no en forma autoritaria que este no es un hecho menor y es por su propio bien y seguridad, y por la tranquilidad de toda la familia.

Las vacaciones son para que disfrute toda la familia

Los padres (ambos) son imprescindibles al momento de educar a sus hijos.
Deben organizarse y complementarse para poder apoyarse el uno en el otro al momento de tomar decisiones más o menos importantes que atañan a la vida de los pequeños.

Esta es una regla general e importantísima en todo momento de la vida familiar, y no hay razón para que no se cumpla durante el veraneo.

Cada pareja, al momento de salir de vacaciones con sus hijos, debe establecer las reglas y fórmulas mínimas que se aplicarán durante el descanso.

Éstas deberán ser conocidas por los hijos, en lo posible antes de emprender el viaje, para evitar así malos entendidos y rabietas durante el veraneo.

Por otra parte, no hay que olvidar en ningún momento que así como los más chicos y los jóvenes están disfrutando de sus vacaciones, lo mismo ocurre con sus padres, que obviamente tienen todo el derecho de pasar unos días placenteros en pareja, sin tener que vivir pendientes de lo que hacen o dejan de hacer sus hijos, esos “pequeños diablillos que no les dan un segundo de respiro y calma”.

Todo en su medida y armoniosamente, hará que el veraneo familiar se transforme con el tiempo en un grato e imborrable recuerdo y no en una pesadilla que se quiere olvidar a toda costa.

El verano y las vacaciones familiares es el período del año en el que la familia aprovecha para descansar, reponerse del estrés de un año de trabajo y estudio y olvidarse por un corto período de la rutina diaria.

Pero, como sucede en todos los ámbitos de la vida, todo debe tener un punto medio en el cual no se sucumba a los cambios “drásticos”, y todo termine siendo un problema.

Los niños son, generalmente, quienes deben disfrutar de sus vacaciones pero conservando un cierto ritmo de comidas y descanso similar al que tuvieron durante el resto del año.

De lo contrario, es muy posible que las vacaciones las padezcan en lugar de disfrutarlas.

Por supuesto esto traerá aparejado que el resto de la familia, hermanos mayores y padres, también terminen teniendo más inconvenientes que momentos de disfrute y placer.

Cada situación es distinta y cada familia tiene su modus vivendi, aún durante el veraneo.
Pero es importante que el grupo familiar tenga en claro hasta dónde puede tensarse la cuerda en materia de cambio de hábitos, para evitar “catástrofes veraniegas”, sobre todo con los más pequeños.

La hora de levantarse y comenzar el día

Se suele tener la idea y la ilusión de que las actividades durante el veraneo deben hacerse “en familia”.

Esto puede ser cierto mientras los niños son pequeños y acompañan a los padres en todo momento y lugar, pero se transforma casi en una utopía cuando son adolescentes y comienzan e desarrollar un cierto grado de independencia.

Es improbable que los adolescentes acepten con agrado levantarse muy temprano para acompañar a sus padres a una “aventura fantástica”.

Seguramente querrán dormir hasta más tarde, sobre todo si la noche anterior se han acostado lo suficientemente tarde como para necesitar un par de horas más de sueño para reponer energías y poder continuar con sus propias aventuras de verano.

Pero también es cierto que no deberían levantarse todos los días al mediodía, ya que esto les impedirá disfrutar y aprovechar del Sol de la mañana, que es importante para su salud y su comportamiento psicofísico incluso en el resto del año.

El veraneo familiar y las comidas

Durante el veraneo, al descuidarse en parte el control de los horarios, es común que se junten el desayuno con el aperitivo y el almuerzo, y la merienda con la cena.

Esto no debe transformarse, sobre todo para los más pequeños, en un hábito, ya que seguramente provocará inconvenientes de todo tipo, desde rabietas causadas por el hambre hasta trastornos digestivos de toda índole.

En lo posible se deberá intentar mantener un mínimo orden de horarios y de comidas, priorizando las más ligeras y frescas, pero no por eso menos nutritivas.
En definitiva, viajar con niños implica un poco de sacrificio.

Deberemos adaptarnos a las rutinas básicas de los más pequeños para que sufran el cambio de hábitos lo menos posible, y llevar al lugar de veraneo, aunque resulte fastidioso para los padres, todos los elementos que puedan necesitar para realmente disfrutar ellos también del veraneo y no padecerlo como si se tratase de un castigo.

Una forma de diversión que, con el paso de los años ha ido perdiendo fuerza entre niños y jóvenes, es la lectura. Este hábito que permite no sólo aprender y conocer el mundo desde diferentes perspectivas, sino  también aumentar nuestra creatividad e imaginación, ha ido debilitándose a medida que el mundo moderno y sus diversiones más inmediatas han ido popularizándose.

Es curioso que un hábito que antaño se asociaba con la buena educación y la riqueza intelectual, con los años haya pasado a ser, para muchos, sinónimo de poca vida social, timidez y algunos otros rasgos de personalidad considerados más bien negativos; sinónimo de ser lo que muchos llaman “nerds”. Debido al cambio en los estándares modernos, los jóvenes han ido asociando la lectura con una actividad “de viejos”, indigna de cualquiera que desee formar parte del grupo popular. Esto, agravado por el hecho de que el acceso a la literatura está restringido por los altos precios de los libros, da como resultado que, en muchos países, la cantidad de jóvenes lectores vaya disminuyendo cada año.

Así, por ejemplo, la encuesta realizada en Chile por Fundación La Fuente y Adimark GFK, demuestra que el 50% de los chilenos no se considera “lector” y que, actualmente, leer un libro no es ni una alternativa ni una prioridad en el 74% de las familias chilenas. Y es que ese es uno de los grandes problemas: padres que no leen crían hijos que no leen que, a su vez, criarán otros hijos que tampoco leerán… Y así el ciclo se perpetúa y la calidad de la educación y el nivel de cultura general de la sociedad va disminuyendo paulatinamente.

¿Qué se puede hacer? Los padres que ya son lectores asiduos, deberían inculcar en sus hijos, desde pequeños, el gusto por la lectura. Con cuidado y cariño, pasar de los cuentos infantiles, a las novelas juveniles, permitiendo que los jóvenes vayan desarrollando sus preferencias personales por géneros y autores. Los colegios, quizás, en vez de incluir dos o tres títulos clásicos pero poco atractivos en sus mallas de lectura obligatoria, podrían permitir que cada joven leyera lo que quiera, dentro de un cierto rango, permitiendo más libertad y que los jóvenes no asocien la lectura al tedio que produce leer por obligación sólo para rendir una prueba.

Y los niños y jóvenes, ¿qué pueden hacer? ¿Limitarse a rechazar la lectura de plano sólo porque muchos la tildan de “anticuada”? No. Al contrario. Está en ellos mismos vencer los estereotipos negativos asociados con la literatura; en ellos, demostrar que  ser un lector asiduo no significa ser una persona aburrida, sino todo lo contrario: significa convertirse en una persona más culta, con otra perspectiva de las cosas. Y eso, a la larga, cobrará más peso y demostrará por sí mismo que, más allá de todo estereotipo, la lectura es un hábito que todos debiéramos poseer y atesorar.

Influencia de las Tics en los jóvenes
Los avances tecnológicos, han logrado que los jóvenes accedan a Internet, casi de manera natural, considerándose una sociedad altamente alfabetizada en las nuevas tecnologías. Los resultados de algunas investigaciones, nos demuestran que los jóvenes pasan más tiempo frente al computador, que a la TV, la que ha pasado a segundo plano.
Este nuevo mundo de las tecnologías, incluye además a los celulares, que también son ampliamente utilizados por éste grupo etario (jóvenes entre los 16 y 24 años), fomentado en sus orígenes por sus padres.
Luego, ya en la adolescencia, se producen cambios diversos. En ésta transformación es que se encuentra el cambio de la imagen paterna como ídolo, pasando a sus pares. Por esto ya no son sus padres, sino sus pares, sus símbolos a imitar.

El ocio ha cambiado
El tiempo ocioso que utilizaban los jóvenes en forma pasiva, mirando horas de televisión, se transforma en tiempo activo, en el que interactúan en el computador, pro ejemplo usando el Messenger, para continuar relacionándose con sus pares (el 91% de los adolescentes españoles utilizan Internet).
El ocio ha cambiado tanto, que hoy en día, los jóvenes pueden ver un video en su móvil, en el momento que deseen, sin control de ningún adulto, y si lo desean también, pueden ver imágenes de alto contenido violento, lo que hace percibir cierta banalización de la violencia.
Este aspecto que los jóvenes pueden sentir como “permisivo” por parte de sus padres, puede deberse a que muchos de ellos quizá no tenga los conocimientos para controlar el comportamiento de los hijos aún en Internet.

El comienzo de la independencia adolescente
Cuando el individuo alcanza una edad en que la independencia, comienza a ser una necesidad para ellos, es que debemos reorganizar los controles, el tiempo de ocio, las salidas, etc… de acuerdo a éste nuevo momento.
A éstas alturas es cuando se sugiere, estar en conocimiento de las amistades, y los lugares que acostumbran frecuentar.
En ésta etapa de reorganización, también deberemos evaluar la cantidad adecuada de dinero, que entregaremos a nuestros hijos.
Quizá en éstos momentos, sea conveniente analizar la actitud de nuestros hijos, ya que la misma puede tornarse beligerante o explosiva. Si esto ocurre, deberemos tomar las medidas necesarias para corregir ésta actitud.
Ojala éstas sugerencias puedan ser de utilidad para llevar adelante con éxito ésta etapa adolescente.

Tolerancia
El término tolerancia, proviene del latín tolerare, y se refiere a la aprobación de los individuos frente a otros individuos, o frente a una norma social o moral, aún cuando éste no esté de acuerdo con ella.

Cómo se llega a la intolerancia?
Muchos de nosotros cuidamos y protegemos a nuestros hijos, pero nunca pensamos cuán excesivos podemos llegar a ser, en ésta etapa de protección.
En el transcurrir de la vida, ellos sienten que pueden acceder a todo, absolutamente todo lo que quieren, o se proponen, pero ésta le muestra otra cara, y comienzan a sucederse hechos que los van frustrando, al no poder lograr por sí, sin apoyo familiar todas sus metas. Es en ese momento, y a causa de esas dificultades que se inician los primeros sentimientos de desazón, e intolerancia a diversas situaciones.
Es la intolerancia a sus propias frustraciones, lo que puede generar futuras situaciones violentas, ya que en ocasiones, no han sido educados para ello para ser autosuficientes.

Cómo evitar la intolerancia?
Desde muy pequeños reciben mensajes televisivos, que les inducen al consumismo y a la posibilidad de una vida fácil. Con esta sensación y seguridad, ellos se lanzan a vivir la vida, y es ahí cuando la vida empieza a mostrarse tal como es, y las frustraciones aparecen. Entonces se sienten indefensos, y quienes acompañan este proceso, deben intentar soluciones alternativas de apoyo y solidaridad.

Posibles soluciones
Entre las diferentes soluciones, se aconseja el acercamiento a grupos de ayuda, talleres de actividades (música, pintura, etc….), como forma de promover el trabajo en equipo, la solidaridad, y afirmación de valores.
Evitar la intolerancia es:
- Enseñar a respetar al otro, aún cuando piense diferente.
- La actitud que debemos mostrar ante personas que no son como nos gustaría, que no piensa como nosotros, que no actúan como nosotros.
- Reconocer que nuestra verdad no es absoluta, ni tampoco lo es la de los demás, por lo que debemos ser tolerantes frente a personas con verdades a las nuestras.
- Aceptar convivir con personas de diferente raza, credo, ideales, clase social y cultura.
Desde temprana edad, los jóvenes deben ser inducidos a promover actitudes cooperativas, solidarias, y a fomentar la comunicación entre ellos, favoreciendo las conversaciones sobre temas diversos, en un ambiente de paz y armonía.
Ojalá podamos enseñar suficientes valores para que en las futuras generaciones, la intolerancia y la violencia, no sigan siendo noticias normales de todos los días.

La actual situación de los niños frente al aparato de T.V. podría resumirse en una imaginaria conversación entre un padre preocupado y un profesor del colegio donde asiste su hijo de nueve años.

Frente a la confesión por parte del padre de que su hijo veía la tele seis horas por día y él no podía convencerlo para que desarrollase otras actividades y dejara de pasarse el día frente a la pantalla, el profesor le respondió por qué no sacaba la tv del cuarto ya que el responsable del niño era él.

El caso imaginario de este niño en realidad no es tan “imaginario”, ya que sucede muchísimas veces en la vida real, ni es una excepción para la mayoría de los hogares españoles.

En ellos suele haber dos o más televisores y casi siempre hay uno en el cuarto de los niños.
Por eso es casi imposible que los padres puedan controlar el tiempo que sus hijos pasan frente a la T.V. y el contenido de los programas que ven.

El promedio de dos horas y media que los jóvenes ven la televisión por día parece ir en aumento año tras año, y este valor se incrementa los fines de semana, donde llega casi a las tres horas diarias.

En cuanto a la distribución a lo largo del año, Diciembre es el mes con mayor permanencia frente a los aparatos televisivos, debido probablemente a que el frío reinante en el exterior de la casa hace aún más escasa la ya pobre permanencia al aire libre.

Conclusiones que preocupan
a) Los niños que ven mucha televisión pasan menos tiempo con su familia, inclusive en la hora de las comidas, y tienen problemas más o menos serios de alimentación.
b) Los niños que ven mucha televisión presentan mayores problemas con su calidad de sueño que los que pasan menos horas frente a la pantalla.
c) Los niños entre diez y quince años que ven demasiada televisión aumentan hasta en cinco veces sus probabilidades de empezar a fumar y beber a esa edad.
d) Un estudio hecho entre 2500 niños publicado por la revista Pediatrics demostró que cuanta más televisión ven entre el año y los tres años de vida, mayor es el riesgo de sufrir pérdidas en la atención al llegar a los siete años.

Como puede observarse, el problema no es menor ni mucho menos, y los adultos, en especial los padres, deberían tratar por todos los medios de minimizarlo hasta hacerlo casi desaparecer.

Hay muchos padres que se preocupan y hasta muestran una severidad un tanto excesiva cuando se trata de temas inherentes a la educación de sus hijos.

Quieren y buscan lo mejor para ellos.

Sin embargo, no son así de “severos” al momento de regular el tiempo de permanencia de los niños frente a la pantalla de T.V.

En este caso, su permisividad suele ser mucho mayor que cuando se trata de otros temas.
El conocimiento de los riesgos físicos y mentales que pueden acarrear tantas horas frente al aparato de T.V., puede hacer que reconsideren su actitud y cambien sus normas.

Un cuarto de siglo atrás, cuando todavía la vida familiar no giraba en torno a la llamada “caja boba”, eran los mismos padres quienes insistían para que los niños viesen programas como Barrio Sésamo, ya que ese programa los ayudaba para aprender a contar, a leer, a relacionarse con el mundo exterior.

La mayoría de los programas de aquella época eran vistos por la familia reunida, y luego se los comentaba tratando de obtener alguna conclusión beneficiosa para los integrantes del grupo familiar.

La T.V. no estaba encendida todo el día, no se comía delante de la pantalla mirando algún programa, los niños salían a jugar a la calle, y, en definitiva, “había vida más allá de la televisión”.

Desgraciadamente para las relaciones interpersonales en todas las edades, la experiencia de aquellos que hoy tienen entre cuarenta y cincuenta años no se puede aplicar en la sociedad actual, donde el hábito de contemplar el mundo a través de los medios, sobre todo audiovisuales, ha reemplazado a la vieja costumbre de la conversación familiar, la reunión con amigos, la vida al aire libre y la práctica de deportes, la experimentación de nuevas sensaciones y situaciones por uno mismo y no por el héroe de turno del programa de moda, causando así graves inconvenientes en mentes y cuerpos de los habitantes, sobre todo los niños, de este país.

Efectos no deseados

Muchos estudios demostraron efectos poco saludables en los niños de varios países europeos, como por ejemplo los españoles y los italianos.

Se ha comprobado en ambos casos un aumento del peso corporal promedio debido al sedentarismo, ha disminuido el umbral de atención, y han aparecido problemas con la socialización de los niños que pasan varias horas al día viendo la tele.

Para resumir en pocas palabras:

a) Los niños españoles ven en promedio dos horas y media de televisión por día, y para cuando terminen sus estudios secundarios habrán pasado el doble de tiempo frente al aparato de T.V. que en clases.

b) Por lo tanto, al cabo de un año habrán visto miles de escenas de violencia, de adultos fumando y bebiendo en exceso, de publicidades de productos alimenticios adictivos y perjudiciales a largo plazo, como “snacks”, dulces, refrescos y otros tantos ricos en calorías (azúcares, harinas refinadas, grasas, sal) pero pobrísimos en nutrientes necesarios para su correcto desarrollo.