El retrato titulado Mona lisa, conocido popularmente como la Gioconda, se a convertido sin duda alguna como uno de los iconos indiscutibles del arte pictórico de todos los tiempos, una muestra de genio en estado puro que pocas veces se presta a la división de opiniones. La circunstancia de que se haya consumado como una imagen reconocible para prácticamente todos los hombres se debe en parte al sinuoso gesto que refleja la boca de la dama retratada, una media sonrisa sobre la que se han escrito miles de página. Da la impresión de que, por muchas teorías que puedan decirse para justificar esa sonrisa, siempre habrá un pequeño misterio en torno a la gioconda que nos mantendrá a ciegas de conocer la verdad.

El favorito de Da Vinci

Aunque el legado de Leonardo nos ha dejado muchas manifestaciones artísticas de primer orden, incluidos bocetos premonitorios de tecnologías que siglos más tarde se convirtieron en una realidad, el propio pintor manifestó en su época una gran predilección por el retrato de La Gioconda.

Se sabe que Leonardo llevaba consigo este cuadro en sus viajes, y que a menudo pasaba largas horas observándolo en busca de inspiración.

Pintado sobre un trozo de madera de pino en 1505, no se conserva ningún boceto previo del retrato de la Gioconda, hecho ciertamente insólito si se tiene en cuenta que como muchos otros pintores, solía realizar exhaustivos estudios previos a sus diferentes obras.

Otro de los enigmas que pesan sobre el retrato es el de la identidad de la mujer que sirvió de modelo, y son innumerables las teorías a este respecto. Mientras que muchos creen que el retrato no se basa en un único modelo, sino en la suma de varios, otra teoría apunta a que la modelo era hija de un fabricante de lanas.

La muchacha habría sido prometida al hijo menor de Lorenzo el Magnífico, pero al huir del clan de los Médicis ante la invasión francesa, la joven se habría quedado sola y embarazada. En tan adversas condiciones, la Gioconda habría aceptado desposarse con Francisco Giocondo, un hombre de mucha mas edad que ella, a quien debería su sobrenombre. En todo caso esto no es más que una de las muchas teorías sobre la misteriosa identidad de la dama retratada por Leonardo.

¿Dónde se encuentra?

El lienzo de la Gioconda descansa en el Louvre donde el museo parisino destino una sala entera de 200 m2 para la obra cumbre de Leonardo Da Vinci.

Los parques nos muestran cómo, la realidad, es solo aparente, y muchos de sus más característicos fenómenos dependen, en gran monto, de la manera en que los pensamos. Porque si bien el mundo se nos presenta como un ámbito de representaciones determinadas por las categorías de la necesidad, y en especial de la causalidad; lo cierto es que basta experimentar nuestros ratos de ocio, reflexivamente para percatarnos que tales formas de contemplar los sucesos de la vida cotidiana solo son maneras en que los objetos del mundo nos construyen el entendimiento, y la subjetividad, pero más allá de su cortina de sombras tienen otras vías de ser por demás insospechadas para la humana inteligencia. Esto no quiere decir, por supuesto, que los objetos del mundo que nos rodea, no sean reales, sino más bien que lo real es precisamente esa red de representaciones, y solo eso: lo que las motiva y fomenta se localiza más allá de todo lo enunciable: se intuye lo aludido, sin más.

La obra de Fragonard

El pintor francés Jean – Honoré Fragonard nos presenta en su obra “El engaño del hombre ciego”, una joya del periodo rococó francés, de qué manera del ocio nos sitúa en una nueva vía de comprender los acontecimientos de la vida cotidiana. En este bello oleo se puede ver a un hombre columpiando a una joven que tiene los ojos vendados, a la vez que un niño pequeño señala hacia unas flores y un querubín observa toda la escena, oculto en la verde floresta que los rodea a todos. El ambiente es dulce y plácido, con tonos pastel y una luz tenue esparcida por doquier.

Lo que no se puede ver

Es importante percibir en la obra antes descrita como, a pesar de que toda la estampa expone un cariz de paz, la mujer con los ojos vendados está a punto de dar un paso hacia los escalones, con el riesgo de caer en ellos por no poder ver el camino que transita. De tal suerte que, el engaño del hombre ciego bien puede aludir al error de quien se guía de la percepción interna, mental, de los fenómenos del mundo, tomándolos como absolutos, simbolizado en la joven de los ojos vendados; como también en el caso del niño que señala los objetos visibles de la naturaleza, de la realidad: tampoco en la apariencia de ellos se localiza lo auténticamente real, el fundamento del mundo entero. El corazón secreto del mundo se halla en un lugar límite entre estas dos alternativas, y solo el silencio, el ocio, como el del querubín observando en la pintura de Fragonard, puede aludirlo con lúdica persistencia.

Se acaban de reeditar las obras de Alejandro Sawa, novelista mítico del siglo pasado donde tuvo una gran importancia al incluir relatos en revistas de la época como Nuevo Mundo o Blanco y Negro. Buena oportunidad para conocer algo más del genial autor.

Su estilo

Rubén Darío le consideraba un gran poeta. Su estilo bohemio y anárquico le llevó a ser famoso tras su muerte. Pero ahí quedan los míticos soliloquios o los poemas de los malditos. Estilo único y aún no igualado.
Pero también su personalidad fue un derroche de energía e imaginación por todo Madrid. Valle-Inclán se inspiró en él para crear a Max Estrella de Luces de Bohemia. Ese ciego mágico que derrochaba poesía por los rincones.
También el autor murió ciego, al lado de una mujer de origen francés e intentando darle de comer a su hija con las migajas de la poesía más maldita. Su forma de escribir le delataba.

Nunca llegó a redactar textos con un mismo hilo argumental, eran collages de ideas, diarios, notas a vuelapluma de un genio que en momentos de lucidez, ponía en un papel lo que su mente le dictaba.
Insolente, se mofa de los mediocres hombres públicos que esperan con estatuas disecar un honor que nunca existió.

Destructivo, derrocha invectivas y espumarajos alfabéticos con el clero, con la prensa, con los muchos que no le recuerdan. Suspirante de su pasado de París desde su pensión madrileña, profesa unas idolatrías insobornables y persistentes en el curso de sus ocurrencias (Hugo, Musset, Gautier, Lamartine o Verlaine, que también fue su allegado): “Hoy cumple años la muerte de Verlaine, y pienso en él, en París, en aquel gran pedazo de mi vida que la eternidad tragó y que no volverá a resurgir sino en mis recuerdos”.

Su vida

Normalmente vivía de noche y escribía de día. Nos dejó frases tan demoledoras como esta: “las once de la mañana son y estoy escribiendo estas líneas en la cama. No es pereza, sino postración. Estoy rendido de andar y de ver caras nuevas”.

Sin embargo, su compañía (Carrere o Cansinos Assens), que le llevaba a mal traer no era la mejor. Bien sabía él que algo ocurría al declarar: “yo sé que la demencia aguarda al otro extremo de las noches sin sueño y sin ensueño, al final de la negra carretera en que se pisa un polvo de cuenca hullera, en que el aire se solidifica, en que el silencio se oye y en que la pesadilla ocupa la plaza del pensamiento”.

No perdáis esta oportunidad de conocer a un genio. ‘Iluminaciones en la sombra’, de Alejandro Sawa. Nórdica Libros, 2009. 275 páginas. 18 euros.

El cantautor de origen español Joaquín Sabina reconocido a nivel mundial por su talento (indiscutible a mi criterio), sencillez, audacia, crítica y quien sabe cuántos adjetivos que le podría adjudicar…

‘Cantautor’: “Cantante, por lo común solista, que suele ser autor de sus propias composiciones, en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención crítica o poética”.

‘Cantante’: dícese de aquel “que canta” ó “persona cuya profesión consiste en cantar.”

Por otro lado ‘Autor’ es aquel individuo que es “causa de algo” ó “persona que inventa algo”, es quien “ha hecho alguna obra científica, literaria o artística”.

(Las tres definiciones anteriores son tomadas del diccionario de la Real Academia).

¿Autorcanta o Cantaautor?

Por lo consecuente; ‘autorcanta’ vendría a ser lo siguiente: “Autor de composiciones en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención crítica o poética, que además las verbaliza por medio del canto”.

Es por ello que lo llamo ‘autorcanta’ y no cantautor; porque creo que se acerca más a la definición de artista que de cantante (quiero hacer hincapié que con esto no estoy desmereciendo a ningún cantante, autor, ni cantautor), sólo que cantando Sabina transmite su obra artística.

Discografía

Joaquín Ramón Martínez Sabina, es oriundo de Úbeda y nacido en febrero del año 1949. Cuenta con más de veinte (20) discos la mayoría como solita y algunos dúos. Varios autores han publicado su biografía y varios cantautores (ó autorescanta lo dejo a criterio de cada cual) le han dedicado homenajes en cierta forma como agradecimiento a lo que ha hecho. Se dice que lanzará un nuevo disco en el 2009 a mediados de este año.

Algunas frases que dejan que pensar (estas son sólo algunas de lo que éste autorcanta puede ofrecernos):

  • “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”
  • “La vida no es un bloc cuadriculado, sino una golondrina en movimiento”
  • “hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado”
  • “Algunas veces suelo recostar, mi cabeza en el hombro de la luna, y le hablo de esa amante inoportuna, que se llama soledad”

Pequeños juegos de palabras que hacen que nos transportemos a relámpagos de tiempos específicos, o que nos erizan en lapsos precisos (ó no tan precisos) de nuestras vidas.

Germán era un jovencito inquieto, extrovertido, inteligente y curioso. Cuando más pequeño no sabía estar solo, necesitaba tener a su lado alguien con quien conversar, jugar o simplemente mirar televisión. Pero solo, nunca.

En sus momentos de ocio acostumbraba acercarse a su mamá para preguntarle:

.-Mami, ¿qué puedo hacer? Mis amigos no están, no hay ningún programa que me guste en la tele, ¿qué hago?

La respuesta de su mamá era siempre la misma:

.-Mi amor, cierra tus ojitos y sueña, imagina lo que desees, viaja, juega, lo que quieras porque con tu pensamiento puedes estar donde y con quiénes tú quieras. Eso lo puedes hacer solamente cuando estás solo tú y tus pensamientos. Verás que no necesitas a nadie más en esos momentos.

Así pasaron muchos años, Germán fue creciendo y su mamá observaba que fue madurando, en sus momentos libres solía pasar horas leyendo o simplemente en su hamaca de jardín, mirando el cielo, callado, como ensimismado en sus pensamientos.

Se convirtió en un joven culto, con un lenguaje rico y con una gran habilidad para inventar relatos de temas que le fascinaban.

A los treinta años se casó y relata su esposa que en muchas ocasiones lo encontraba soñando, imaginando sus vidas futuras en una casa de ensueño cercana a un pequeño lago y rodeada de hermosas plantas y flores.

En cierta ocasión le entregó a su esposa un cuaderno con varias hojas escritas a mano y le solicitó que leyera y le diera su opinión.

Ella quedó atrapada. No podía dejar de leer y pensaba. Muchas cosas que allí decían eran parte de sus sueños que tantas veces le había contado, otras eran producto de todo el bagaje de conocimiento que adquirió, entre otros, a través de la lectura de cada cosa que llegaba hasta él. Lo que fuera que tuviera ante sí, mientras ofreciera algo para leer, había sido leído.

Se sentó ante él y le dijo:

.-Felicito a tu mamá por el hábito de lectura que te inculcó. Te felicito a ti por tu perseverancia, por lo que me ofreces en este momento: una verdadera novela de ficción, producto de tu imaginación, producto de todo lo que has aprendido en tus momentos de ocio. La riqueza cultural que hay en ti es admirable. Eres mi esposo, sé lo mucho que te gusta leer, conozco tu cultura e inteligencia y por eso entiendo lo que has logrado.

Efectivamente, meses después, un periódico local, le propone la publicación de su novela a la que tituló: Poder, ambición y amor.

Como vemos, el ocio no siempre tiene por qué ser algo que nos provoque aburrimiento o el deseo de hacer cosas que nos perjudiquen o perjudiquen a otros.

Si a nuestro lado tenemos el apoyo adecuado, sin lugar a dudas, los momentos de ocio pueden ser altamente beneficiosos y ayudarnos a crecer como personas y culturalmente.

En un próximo artículo daré a conocer parte de esta novela, de un escritor desconocido para el mundo, pero altamente valorado por su familia, amigos, conocidos y la comunidad donde vive.

El mundo rebasa al pensamiento. La mayoría de las veces la experiencia humana de la realidad se queda corta ante todo el cúmulo de emociones, sensaciones y percepciones, que transforman el interior humano en un caos que solo puede ser manejado a partir de la renuncia a gran parte de estos contenidos en nombre de la lógica y la racionalidad que nos hagan posible el mundo civilizado y normal que habitamos cotidianamente. Pero la verdad es que en lo profundo solo queda reconocer como los personajes del cineasta norteamericano David Lynch que habitamos un mundo muy extraño, y que vale la pena asumirlo como tal, para proceder a explorarlo como amerita su complejidad. En la medida que podamos conocer más de sus intrincados modos y vías de manifestación podremos reconocer varias de estas capciosidades en nuestra propia esencia. Ecos que chocan con una superficie que nunca perciben.

La lección del rayonismo

Vale la pena evocar aquí la figura de la pintora rusa Natalia Gontcharova, quien fue la creadora del estilo rayonista, una variante del futurismo, y que por su inspirada manifestación nos atañe mucho, con respecto a la circunstancia existencial descrita anteriormente, y nuestro tema del ocio. El rayonismo de Gontcharova se caracteriza por una tendencia a la fragmentación de los objetos en la forma de innumerables rayos por medio de la incidencia de la luz, casi siempre de una fuente artificial, que nos obsequia un fenómeno de refracción y luminosidad que ha de estudiarse a fondo para percibir todas las dimensionalidades que ofrece. Así, de la misma manera la realidad se nos presenta como un ámbito de luz y transparencia, un lugar ideal para hacer, pero lo cierto es que la luz no es solo eso, y desde cierto prisma de pensamiento nos arroja un ámbito complicado de incertidumbres, ilogicidades, y misterios: es como la música de Johann Sebastian Bach, que en su grave afán de alcanzar el Cielo, nos abre de paso barrocos laberintos hacia perdiciones sublimes.

El secreto del bosque

En su bello paisaje rayonista de mil novecientos trece, titulado “El bosque”, Gontcharova, nos adentra en un mundo en donde lo más grande y lo más ínfimo de la naturaleza se funden en un ámbito de saturación mística de ser. En un breve espacio de este lugar se puede adivinar una silueta femenina, blanca de luz: acaso no fuese sino la misma autora, tratando de expresarnos que si se miran las cosas con la paciencia, el ocio, y la sensibilidad suficientes se pueden traspasar umbrales a regiones en donde la luz no solo haga visibles las cosas sino que también las rasgue, como cristales de espejo a la piel, para dejar libre nuestro reflejo, puro, hecho iridiscencia, en la otredad.

Parte de las problemáticas tan acentuadas y graves que estamos viviendo en nuestra actualidad socioeconómica, podría constituirse el hecho de considerar a este mismo ámbito, el de los valores monetarios, como el eje por el cual han de regirse todas las demás actividades humanas, cuando la verdad es que la economía no es más que una metafísica amnésica o llena de hipocresía. El valor de las cosas no puede ser cuantificado solamente y ni siquiera circunscrito a determinado esquema de cálculo burdo y utilitarista: el mundo es mucho más que eso. Es preciso entonces crear nuevos espacios de libertad que nos faciliten el apreciar los problemas y los desafíos de la civilización desde perspectivas frescas, pertinentes y novedosas, que sin renunciar a la eficacia, un atenten contra la vitalidad del alma, su recreación y bienestar.

Pensar la realidad como otra

Frantisek Kupka fue un artista checo que desarrolló una obra admirable de composiciones gráficas y pictóricas que anticiparon el abstraccionismo. La postura ante la realidad expuesta en el talante creativo de Kupka nos puede ofrecer una vía para lograr lo que antes ponderábamos, concebir alternativas de libertad filosófica que nos permitan encontrar soluciones novedosas e inspiradas para los problemas del mundo. O por lo menos nuevas maneras de plantearlos. Kupka pensaba que las facultades creadoras del artista solo se tornan patentes si este último logra convertir los fenómenos de la naturaleza en una realidad diferente. Se puede ganar la atención o el sentimiento de los observadores sin motivar ninguna perturbación a las características propias, como por ejemplo el color, de los entornos naturales.

La dinámica de lo inmóvil

En ciertas composiciones de Kupka es factible compartir de su intención por alcanzar otras maneras de percibir el ser, sin la necesidad de atentar contra el ser mismo. Dimensiones de movimientos en color capturados en el instante de su propio génesis se presentan ante nuestra vista como una increíble dinámica de la inmovilidad, en ciertos trabajos de Kupka. Y derivado de esto se puede concebir al ocio, como un parangón de este reposo perfecto, que sin necesidad de otro recurso que su propia presencia, de tan pura y perfecta genera todo el entramado de actividades del mundo. El ocio de una persona puede ser en potencia mundos enteros de diversidad ilimitada y activa. La realidad es plural, y de acuerdo a la postura de Kupka, es factible de ser pensada de esta misma manera: siempre abierta, en movimiento infinito, aun siendo la misma en toda ocasión.

Mucha de la riqueza de lo real, lo que de verdad es digno de ser calificado como tal, se pierde por la manera tan parcial en que estamos habituados a percibir. La utilidad guía todo nuestro entendimiento, pulimos la razón hasta ser una lógica extenuante, excesiva y mal disimulada. Es necesario dar un paso hacia atrás y redefinir el modo en el que queremos experimentar nuestra vida: si como una mera vía para llegar a un objetivo fantasmal y fatuo, o por el contrario, como un fin en sí misma, una meta maravillosa y plena. El ocio es capital si se opta por la segunda alternativa de existencia. Quien piensa y valora bien su ocio es capaz de recuperar aspectos de la realidad que se venían desaprovechando, como la fragancia de una flor matinal que nadie aspira.

Los heraldos de la felicidad

El pintor expresionista alemán Emil Nolde, consideraba que la clave de su arte singular estribaba una ponderación de los colores, y como veremos posteriormente, esta misma sensibilidad podría abrirnos una nueva perspectiva de mundo. Para Nolde los colores son los materiales privilegiados del pintor, ya que en su esencia inquieta, que puede manifestarse como una mezcla de tristeza y de alegría, de onirismo y de dicha, de tibieza y sacralidad. A juicio de este connotado artista, los colores muestran vibraciones cual campanas sonoras, sus ecos son argentinos y metálicos. “Son heraldos de la felicidad, la pasión y el amor, la sangre y la muerte” esto según palabras del propio Nolde.

Mirar con detenimiento es mirar con el alma

El ocio nos puede hermanar la sensibilidad con el ambiente que nos rodea, como le sucedió a Nolde. Teniendo la confianza del ser, es fácil que nos brinde la ocasión de conocer sus particularidades, sus secretos más valiosos. Lo significativo de una sensibilidad de esta índole es que nos permite comprobar que las cosas se expresan de muchas maneras, y varias de ellas son más vitales y frescas para ser percibidas por el espíritu. Para descubrir todo este tesoro que se nos oculta en la cotidianidad es preciso mirar con detenimiento para ver las cosas con los ojos del alma. Y así los colores, como Nolde bien nos participó nos mostraran su asombroso alfabeto de combinaciones y de juegos, de relaciones y de matices: nos permitirán participar de otro mundo, uno vasto y caleidoscópico, que se refiere, sin embargo totalmente a este fáctico y común que habitamos. Los colores son los portavoces del júbilo del mundo, un clamor silencioso de arcoíris que hace temblar de emoción las raíces del mundo.

El ocio nos abre el camino para una compenetración más intensa con la naturaleza: los ecosistemas están siendo dañados irremisiblemente por personas que están imbuidas de un pragmatismo feroz y sin escrúpulos, que tratan de agotar los recursos naturales a cambio de beneficios personales económicos. Esto es una consecuencia del ritmo de vida frenético de las sociedades contemporáneas, que no es sino la derivación de un vacío ideológico que poco a poco va autoconsumiendo a la humanidad sin remedio alguno. No queda mucho tiempo para rescatar la integridad de nuestro mundo, el único fáctico que tenemos, nuestro único hogar. Es preciso calmar las ansias trasformadoras y progresistas- cierta miopía metafísica- para tomar conciencia de todo lo que estamos poniendo en juego, todo lo que estamos arriesgando por quimeras desquebrajadas. El ocio es vital en este llamado a la cordura y la paz del alma.

Un arroyo en el bosque

El pintor norteamericano Asher B. Durand nos presenta en su obra Un arroyo en el bosque, firmada en mil ochocientos sesenta y cinco un paisaje característico de su autoría, que desde cierta lectura que aquí les propondremos nos brindará una clave propiciatoria de ese ocio tranquilizador que nos acerque a la naturaleza y nos impida seguirla sacrificando inmerecidamente. Este cuadro al oleo es particular de su producción artística, en donde frecuentemente se repite el mismo motivo: un grupo breve de árboles en primera instancia, a continuación un área intermedia desocupada, y luego el luminoso horizonte arbolado que baña de oro todo el espacio de un valle. Una de las particularidades más valiosas de este tipo de elaboraciones pictóricas de Durand es la ausencia de toda persona en los paisajes representados, siendo la naturaleza libre y silvestre la protagonista de esta silenciosa epopeya de ser auroral y prístino. Es como si el artista quisiera situarnos en los primeros instantes del mundo, cuando estando completamente vacío de humanidad, era la pura expresión de la divinidad en un monólogo de hermosura indecible.

Tomarse el tiempo justo para ser justos

La naturaleza nunca debió haber perdido el derecho a seguir así, impoluta, ideal, hermosa y quieta. Fue consecuencia de la mano del hombre haberla arrojado con nosotros a la existencia, a sus tiempos y requerimientos excesivos. Pero en este mismo atar nos estemas extenuando: al fenecer los ecosistemas indirectamente estamos atentando en contra de nuestra propia oportunidad de vida. Vale la pena actuar con ocio extremo, tomarse el tiempo justo para ser justos y detener esta destrucción indebida; la esencia de un arroyo en el bosque de Durand es esa: hallar un remanso donde saciar la sed y contemplar la maravilla de vida inocente y noble que nos rodea en la naturaleza. Los paisajes de Durand nos miran en silencio como preguntándose porque correspondemos con muerte a su hermoso y cordial estar.

El ocio y la vida aluden a cierto fondo común en el que se entrelazan los sueños, las fantasías y los deseos más hondos. Contemplemos su alcance cabal a través de la reflexión de los siguientes aforismos de importantes intelectuales. Esta tentativa hermenéutica quiere ser la vía hacia un pensamiento dúctil e inclusivo: provechoso para alcanzar dicha y satisfacción personal.

Carecer de libros propios es el colmo de la miseria. Benjamin Franklin

Porque esto implicaría que, aunado a no tener ventanas de alteridad para contemplar el mundo, no habría el ocio, es decir el tiempo preciso para hacerlo. La lectura es una estrategia que nos gana todos los mundos posibles y el derecho único de poder pensarlos así.

Cásate: si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no; te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre. Socrates

Para ambas alternativas es menester mucha paciencia sabia, que solo el ocio y una actitud positiva ante lo inevitable pueden brindar.

Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación. Henry David Thoreau

El ocio es una vía catártica que nos permite aliviar la angustia de no poder expresar las cosas como queremos. Los sucesos más relevantes para nuestro vivir se nos escapan de control porque la realidad es una simple (y compleja) red de apariencias, lo que determina las cosas no está en ellas, solo puede ser aludido. Nunca podremos llegar a ello. Por lo tanto solo nos resta armarnos del silencio necesario para emular al corazón del ser, y transformar el dolor y la incertidumbre en esperanza. Literalmente, no puede decirse más que eso.

Cierra los ojos y verás. Joseph Joubert

Puesto que la oscuridad permite ver- nada- lo que la luz solo indicaba de un modo oblicuo-todo. Es decir que, desde cierta perspectiva-en un mundo de perspectivas- nunca hemos dejado de estar en un lugar oscuro, aguardando con ocio, soñando una realidad que nunca dejará de ser solo eso.

Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay. Jaime Balmes

Ni es todo lo que esta, ni esta todo lo que lo que es. Y esa desgracia fue considerada como el más preciado don a lo largo de la antigüedad, es decir, la adivinación: que fue incluso causa directa- junto con el buen ocio- de la aparición de la filosofía, la cuna de la civilización occidental.