Las Marionetas

Han sido usadas desde tiempos inmemorables, en cultos religiosos, en Japón como herramienta de múltiples manifestaciones culturales.

En Europa se las ha visto históricamente cargadas y manejadas por titiriteros que recorrían ciudades atrapando espectadores de la más variada gama de edades.

Estos elementos de diversión y transmisión de historias, ideas, cultos y demás, son muñecos con hilos en diferentes partes de sus cuerpos unidos a tablitas de madera que se manejan desde la altura por quien les da vida. Su medida se establece aproximadamente en una tercera parte del cuerpo de quien dirige sus movimientos.

En Japón se hacen también de tamaño real, de tal manera lograr mayor detalle en sus figuras y captar aún más la atención de espectadores.

La marioneta es un muñeco que alcanza increíbles niveles de expresividad logrando transmitir infinidad de sentimientos y conexión con lo que deberá interpretar. Obviamente todo dependerá de las habilidades de su director, pero la práctica y la dedicación lo logran todo.

Para compartir en familia

Proponerse la tarea de crearlas puede ser una actividad fascinante para hacer en familia, en estos tiempos donde las reuniones familiares son excelente excusa para alejarnos de la estresante rutina de todos los días.

Podríamos plantearnos un proyecto de creación y manejo de estos muñecos y veremos la utilidad que puede conllevar para los niños y lo relajante que puede ser para los adultos.

Construirlos, cocerlos, ponerle los hilos justos para lograr lo que se desea serán todas actividades que desarrollarán motricidad fina y el cuidado de todos los detalles en los niños que fácilmente se ven atrapados en estas actividades.

Involucran al adulto con el niño creando un lazo de compromiso mutuo para llegar a una meta.

Pero esto no finaliza aquí, la creación de un guión, donde se ajuste a los personajes creados y lo que se inventa como historia unirán todo lo manual con habilidades de escritura, trasladar aquello que se quiere decir a la forma, el espacio y el personaje no es tarea sencilla más muy enriquecedora.

Deberán también ser creadas invitaciones para la función, y dar un salto hacia el conocimiento de la comunidad donde estamos inmersos, invitando a vecinos, amigos, parientes.

Los adorables muñequitos convertidos en un verdadero símbolo generacional siguen ganando adeptos no solamente entre los nostalgiosos que hoy rondan los cuarenta, sino que ahora ocupan un nuevo espacio entre las preferencias de los hijos de sus fans de antaño.

Viajeros del tiempo

Ya bastante mala noticia fue enterarnos de que Barbie cumplía cincuenta años; ahora, los que están de festejo son los entrañables Playmobil, los muñequitos articulados que celebran su cumpleaños número treinta y cinco.

Y aunque estos números hagan entrar en pánico a muchos que añoran otros tiempos y su creador, Hans Beck, ya no esté entre nosotros, ellos siguen alegrando la vida de grandes y chicos: ya se han vendido más de 2.200 millones de unidades en todo el mundo.

Para jugar y coleccionar

El fenómeno Playmobil no es solamente una cuestión de juguetes para niños. Estos muñequitos llamados “clicks” o “claks” (las figuritas femeninas) por el ruidito que hacen al encajar las piezas, fueron un verdadero hallazgo, ya que esos 7,5 cm de plástico articulado, de diseño sencillo y cautivante y eterna sonrisa, se pensaron para reducir costos y materiales tras la crisis del petróleo de 1973.

A los pequeños les siguen encantando, pero parecen tener renovado éxito en la vida de quienes fueron sus primeros dueños. Los compradores adultos no los adquieren sólo para coleccionar, buscando modelos raros como una versión alemana de un castillo medieval por la cual se llegó a pagar 600 euros, o las creaciones de Famobil, una compañía que los comercializó hasta 1982; se dice que llegan a comprar dos cajas del mismo producto, una para guardar y la otra… para jugar.

Famosos y no tanto

Otra variante que está haciendo furor es la personalización de los muñequitos y la reconstrucción de hechos históricos: la Asociación Española de Coleccionistas, por ejemplo, recreó la Batalla de Gettysburg, con 3.000 personajes, según se mostró en la última Feria de Playmobil realizada en septiembre en Barcelona, a la que asistieron más de 8.000 personas.

Pero sus propietarios también prefieren otros personajes quizás un poco menos famosos: ellos mismos, por ejemplo, coronando su pastel de casamiento.

De hecho, uno de los modelos que más se vende en Internet, es una parejita de Playmobil que representa a los populares “muñequitos de torta”.

Saludos desde ocio.pro

Adriana P. Kreiman