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Por fin estaba ahí. No me alcanzaban los ojos para ver el despliegue del show. Me impresionaron mucho las parrillas de luces, y todos los recursos técnicos que había en el escenario. A ambos lados del mismo, dos operarios de luces se subieron, o mejor dicho fueron elevados, en unos pequeños andamios a lo más alto de la parrilla.
Pasó el show de Paul Oakenfeld, el DJ invitado, sin pena ni gloria. La gente aplaudía tibiamente y se animaba un poco más cuando el tema era conocido. Todos queríamos verla a ella. Por fin los muchachos de las luces comenzaron a hacerle señas al público, que se anime, que aplauda que estaba por salir Madonna a escena.
El recital arrancó con toda una intro de Candy Shop, con imágenes de una bola de caramelo que rodaba por unas pasarelas, me hizo acordar a Charly y la fábrica de chocolate. Lo que han hecho con esas pantallas de led que servían de fondo al escenario es impresionante. Las movían como querían, por partes se desplazaban para arriba, o en su totalidad. Se ubicaban hasta formar un cubo, o se juntaban para hacer una pantalla extragrande, según la coreografía del tema lo requiriera.
No llores por mi, Argentina.
A Madonna la tenía ahí, a 5 metros. La noche que yo estuve cantó, por única vez en toda la gira, creo “No llores por mi Argentina”. Sentía como si me lo cantara a mi cuando se aproximaba a la parte delantera de la pasarela.
Un par de perlitas: Cantando Candy Shop pareció en un momento que se equivocó la letra, porque se perdió totalmente de la letra original. Y cuando cantó “Devil wouldn’t recognize you” ella aparece dentro de un cilindro semitransparente de leds. Es impresionante verla. Se eleva desde el centro de la pasarela, envuelta en una capa violeta, sobre la tapa de un piano. Bueno, en ese momento, al querer sacarse la capa, el velcro le falló y no se la podía sacar, luchó con esa capa por unos cuantos segundos. Y además, el cilindro no subía nunca. Se suponía que después de la intro, sube, para que ella siga cantando montada en el piano. Pero en este caso, le falló ese detalle. Cantó todo el tema dentro del cilindro.
En resumen: fue una noche maravillosa y única. Espero no tener que esperar otros quince años para volver a verla.