Para el final de este recorrido veremos dos realizaciones del director que rompen, de alguna forma, con el estilo particular de este director. En principio una serie para la televisión española y, por otro lado, el último filme del director, una realización de lo más interesante donde no aparecen las características más esperables de Alex de la Iglesia.

“Historias para no dormir” 2006
Este proyecto no pertenece a Alex de la Iglesia sino que tiene una historia propia. La serie para televisión original comenzó a emitirse en el año 1996 (televisión española) a cargo de Narciso Ibáñez Serrador.
Esta serie de terror duro muchos años y tuvo gran éxito de público pero en cierto momento dejo de hacerse.
Años más tarde, y luego de algunos intentos por reflotar este ciclo se llevan a cabo algunos capítulos realizados por directores consagrados. Participan Mateo Gil, Paco Plaza, Enrique Urbizu y Alex de la Iglesia entre otros rebautizando el ciclo como “Películas para no dormir”. Sigue siendo un ciclo para televisión que no se exhibió en salas cinematográficas, aunque sí ha sido editado en DVD.
De la Iglesia dirigió el capitulo denominado “La habitación del niño” que cuenta la vida de un matrimonio con un bebe que se mudan a un nuevo hogar. Al verlo hay que tener en cuenta que el estilo de este director evidentemente tuvo que ser atravesado por las exigencias propias del ciclo.
Cierto día el padre comienza a sospechar que no están solos, a través de la cámara con la que ven la cuna de su hijo descubre a un extraño personaje.

“Los crímenes de Oxford” 2008

Hasta ahora, el último filme estrenado del director, si bien es cierto que ya se han anunciado proyectos futuros.
Esta historia parece alejarse bastante del estilo y la estética propios de Alex de la Iglesia. Basada en la novela de Guillermo Martinez “Crimenes imperceptibles” el director lleva al extremo los recovecos y las posibilidades de la lógica humana.
Una serie de crímenes parecen estar relacionados entre si, un famoso profesor y un alumno que lo admira y a su vez es algo rechazado por él intentan buscar al cadena lógica de un asesino que no conocen.
Intentan por todos los medios anticiparse a la lógica del criminal, pero la carrera no es fácil y en un momento se pierde el objetivo de vista y como espectadores ya no sabemos de quien sospechar.
El director parece preguntarse en cierto momento si es acaso posible detener una cadena lógica una vez que ya ha comenzado y cuál es la verdadera incidencia de los hombres en este orden.

En esta cuarta y anteúltima parte de la revisión filmográfica de Alex de la Iglesia abordaremos dos filmes que le valieron aplausos y premios varios, y además le permitieron abordar, en uno de los casos y de una manera muy personal, un género como el Western.

“800 balas” 2002

Dos años después de estrenar la comunidad Alex de la Iglesia estrena este filme en el cual realiza una especie de Western algo subvertido.
Nuevamente vemos en pantalla grande a Carmen Maura, esta vez acompañada por Sancho García.
Lo que hace el director es resemantizar de alguna forma a idea del denominado Spaghetti Western que es el más característico sobretodo de la década del ´60.
La acción se ubica en Almería y la trama se vuelva algo metatextual ya se sitúa no en el Western en sí, sino en un grupo de actores. La vieja tradición de Western se ha perdido en el siglo XX y ahora ellos se dedican a entretener turistas.
La trama toma vertiginosos rumbos cuando la vida monótona de estos actores se ve alterada por la llegada de un pequeño que parece ser el nieto del líder del grupo, Julián.
Un detalle para fanáticos: como solía hacer Hitchcock en sus realizaciones, de la Iglesia aparece en cámara en un momento. Cómo si fuese un extra más aparece en un segundo plano detrás de Carmen Maura.

“Crimen ferpecto” 2004
Este filme presenta a un Alex de la Iglesia en estado puro. Después de recorrer otros género, como el Western que mencionamos más arriba, el director vuelve al humor negro más explicito y visceral. Muertos que hablan, sangre en cantidades y personajes entre patéticos y psicóticos son los protagonistas de este filme.
Rafael, interpretado por Guillermo Toledo, es un exitoso vendedor que tiene una chance inigualable: ascender al puesto de Jefe de planta en el local de ropa en el que trabaja.
Pero nada es tan sencillo, para lograr su puesto deberá ganarla a un contrincante, Don Antonio. Nada sale como el quisiera y al verse derrotado asesina, sin quererlo, al flamante ganador.
Como lo indica el título, todo puede salir mal, y alguien se entera de su secreto, una joven a la que el nunca había mirado. El prototipo de mujer que el no seduciría.
En el intento por quedarse con el puesto y ocultar la muerte de Don Antonio, Rafael vive las situaciones más extrañas y miserables. Abordando desde el humor una vez más la ambición del hombre a través de personajes patéticos que no parecen ver que son ellos mismos los que cavan su propia fosa.

Llegando a los últimos momentos del siglo XX, y comenzando XXI, encontramos a un Alex de la Iglesia completamente consagrado y repleto de fans. Además, sería el momento en que monto su propia productora: Pánico films.

“Muertos de risa” 1999
Este filme presenta una tríada de personajes que constantemente juegan con el odio, la apariencia y el éxito: Nino, Bruno y su representante Julián Santiesteban interpretados por Santiago Segura, El Gran Wyoming y Alex Angulo, respectivamente.
Ambientada en la década del `70, Nino y Bruno alcanzan el éxito un poco por casualidad y azar. Son el dúo cómico más importante de España, adorados y seguidos por un sinnúmero de fans.
A través de estos dos personajes subyace una tesis social de lo más fuerte. Nino y Bruno no pueden jamás ser felices, se odian y se envidian, los logros del compañero opacan los propios y ni todo el dinero del mundo puede conformarlos.
Justamente es ese odio el que subliman en escena a través de trucos cómicos, y es exactamente eso lo que los hace únicos, paradójicamente es esa fuente de sentimientos negativos lo que los lleva al estrellato.
Evidentemente el dúo no puede separarse porque dependen indefectiblemente uno del otro, pero no se soportan. Todo el filme muestra la historia detrás del escenario para llegar a lo que es la primera escena: Nino y Bruno en un show de televisión se miran con odio, se apuntan y disparan.

“La comunidad” 2000

Este es otro filme en el cual la ambición y las miserias humanas destruyen a los personajes.
Julia, interpretada por Carmen Maura, trabaja para una agencia inmobiliaria y llega a un extraño edificio con el fin de vender un piso maravilloso. Casi por casualidad consigue lo que muchos otros habían estado esperando y buscando por años: 300 millones de pesetas.
Ese descubrimiento le vale la ira de una extraña y perversa comunidad vecinal. Con elementos espléndidos de humor negro y suspense Alex de la Iglesia aborda el intento de Julia por escapar de este grupo de vecinos alterados que no dejarán que nadie les robe lo que suponen que es de ellos.
Un vecino había ganado la lotería, al enterarse los vecinos les parece de los más natural que el premio debía ser repartido entre todos los integrantes del edificio. La ambición más desmedida y aterradora va descubriéndose y mostrándose de manera cada vez más clara a lo largo del filme.
Esta película obtuvo galardones varios en la entrega de los premios Goya, incluyendo el de Mejor actriz protagonista para Carmen Maura, así como también en los premios otorgados por el Círculo de escritores cinematográficos y por la Unión de actores.

Continuando con el recorrido por este fabuloso director español, aquí relevaremos otras películas y sus características principales. Siguiente un orden cronológico podremos analizar de qué manera se ha desarrollado el estilo tan particular de Alex de la Iglesia.

“El día de la bestia” 1995
Con Alex Angulo una vez más de protagonista, este filme es uno de los más recordados y aplaudidos de los comienzos de este director.
Un dato curioso es que buena parte de la acción esta situada en la casa de estudios en la cual el mismo Alex de la Iglesia se graduó en filosofía: la Universidad de Deusto.
Allí encontramos al personaje principal, Ángel, un teólogo estudioso de ciertos textos bíblicos. Luego de mucho revisar sus escritos descubre el momento en que nacerá el anticristo.
La trama se vuelve de lo más atractivamente extraña cuando este pequeño cura se arma hasta los dientes para buscar a este pequeño retoño del mal.
La violencia llevada al extremo y los excesivos chorros de sangre van a ser ya un clásico en sus películas. Fuertes elementos del grotesco han sido incluidos en esta realización.
En esta oportunidad los premios Goya le dieron gran relevancia a esta película, obteniendo un total de 14 nominaciones de las cuales resulto ganadora en 6 de las mimas en las ternas: mejor director, mejor actor revelación (Santiago Segura), mejor maquillaje y peluquería, mejor dirección artística, mejores efectos especiales y mejor sonido.
Las menciones y premiso que obtuvo este filme fueron muchos y además la respuesta del público fue de lo más favorable, convirtiéndola en un éxito de taquilla.

“Perdita Durango” 1997
Este filme muestra dos personajes que juegan constantemente con la sensualidad y ciertas cuestiones fuera de la ley, todo tamizado por el estilo único del director que, a esta altura, ya estaba totalmente consolidado.
Perdita Durango es un personaje que ya había aparecido en otras películas y libros de años anteriores, interpretada (no con las mismas características) por Isabella Rosellini, en este caso la actriz que se hace cargo del personaje es Rosie Perez. Por otra parte, su compañero de elenco es el actualmente galardonado por Hollywood Javier Bardem que interpreta un asesino impredecible.
Las misiones que emprenden estos dos personajes marginales llegan hasta el límite de lo perverso y siniestro, de un secuestro pasan a la idea de transportar fetos de México a Las Vegas.

Una buena manera de abordar el cine como arte y como continuidad es abordando filmografías de ciertos directores. En el recorrido podremos ver de que manera ha ido evolucionando el estilo y la estética de un realizador, enmarcándolo en algún género o determinando las características de lo que se llama “cine de autor”.
En esta oportunidad mencionaremos los filmes de un director español ya consagrado que ha ganado muchos adeptos alrededor de todo el mundo: Alex de la Iglesia.
Nacido en Bilbao y graduado de la carrera de filosofía en la Universidad de Deusto se ha hecho dueño de un estilo propio con elementos del cine gore, del bizarro, del de terror, de lo tragicómico, de un humor negro único y algo más.

“Mirindas asesinas” 1991
El primer corto del director. Protagonizado por Alex Angulo, que aparecerá en gran parte de su producción.
En este brillante cortometraje un extraño personaje se dirige a un bar y pide mirindas. Un hombre enjuto y al parecer indefenso lleva hasta lo más irrisorio y absurdo los espacios de indeterminación del lenguaje humano.
Cuando este personaje dispone su retirada el mozo intenta cobrarle. Pero aquel monta en cólera acusando que él no ha solicitado que le vendan una gaseosa sino que se la den, y el mozo, según su teoría, había aceptado.
Los implícitos más cotidianos son burlados y analizados con una cuota enorme de humor negro en este trabajo de pocos minutos que comenzarían a dar cuenta del estilo de Alex de la Iglesia.

“Acción mutante” 1993
Con la realización del corto del año 1991 logró impactar a más de uno. Ente ellos al ya en ese entonces conocido, Pedro Almodóvar. Este prolífico director de misma nacionalidad le ofreció el padrinazgo de su primera labor en un largometraje: “Acción mutante”.
Este largometraje tiene un argumento realmente hilarante. Un grupo de mutantes desplazados y patéticos, comandados por uno ligeramente más psicótico que el resto, secuestran a la hija de un importante empresario y pretenden hacerse ricos.
En este filme en tono de comedia, se abordan cuestiones de lo más interesantes: lo bello, lo feo, la frivolidad, la venganza y el resentimiento.
Los personajes discriminados por una sociedad se eliminan entre ellos, no confían en el grupo que han formado.
Los sentimientos más puros como el amor fraternal o sexual están llevados, desde la parodia, lo sarcástico y el humor negro, al límite de lo creíble.
Este filme le otorgó a Alex de la Iglesia una entrada al mundo del cine por la puerta grande, obteniendo tres premios Goya y otras tantas menciones.