La temporada del carnaval en Nueva Orleans, que remonta sus orígenes de la tradición católica, comienza el 6 de enero: la noche de Epifanía o Reyes. Sin embargo, el evento más esperado es el Mardi Gras, que se celebra el día anterior al Miércoles de Ceniza y en francés quiere decir “martes gordo” o “martes de grasa” (en alusión a que es la última jornada en la que los cristianos pueden consumir carne antes de que se inicie la Cuaresma). Por extensión, muchas veces se asocia con este nombre a todo el período de festejos carnavalescos.

Desde principios de enero se empiezan a ver carrozas, procesiones temáticas y bailes de máscaras durante los fines de semana. Por supuesto, los de mayor colorido y elaboración tienen lugar los últimos días, cuando las actividades se hacen diarias. El día de Mardi Gras es el más ajetreado: se realizan nueve desfiles.

Los desfiles y bailes son organizados por peñas o sociedades de membresía (llamadas krewes), algunas de ellas muy antiguas y tradicionales. Casi todas llevan nombres tomados de la mitología griega. En la actualidad, existen peñas que basan sus operaciones en un modelo de negocios y permiten que cualquiera que pueda pagar una cuota se convierta en miembro. Por el contrario, muchas continúan siendo muy cerradas y limitadas a ciertos círculos sociales (o lo que se conoce como “FONOF”: fine old New Orleans families o antiguas y distinguidas familias de Nueva Orleans).

Cuando desfilan, los miembros de las peñas lanzan una gran variedad de objetos al público: collares multicolores (los que más abundan y que luego todos los asistentes llevan colgados del cuello), medallones con el nombre de la peña, tazas de plástico decoradas, juguetes baratos y otras cosas de lo más curiosas, como prendas íntimas o juguetes.

En el Barrio Francés, sobre todo en la calle Bourbon, el espíritu festivo se vuelve más transgresor y sensual: hay quienes se pasean con alguna parte del cuerpo al descubierto (sobre todo las mujeres, que a veces lucen sus pechos sin ropa, pintados de colores) y quienes simplemente se desnudan en algunos momentos para conseguir más collares u objetos.

Los colores tradicionales de Mardi Gras son el púrpura, dorado y verde (simbolizan la justicia, el poder y la fe, respectivamente). Se los puede ver por todos lados, incluso en la tradicional “Torta del Rey” o “Tarta real” que se come en esta época. Se trata de un bizcochuelo en forma de aro, cubierto por azúcar teñida de color. En su interior, se esconde un pequeño bebé de plástico (que representa a Jesús). La persona a la que le toque en suerte el pedazo que lo contiene deberá preparar la torta el año siguiente.

Crecimiento de la ciudad

A medida que va creciendo Barranquilla lo hace también la organización administrativa de la Alcaldía, creándose nuevas secretarías y entidades descentralizadas. El presupuesto de la ciudad aumenta en la misma medida en que se convierte en una pujante zona industrial, portuaria y comercial.

Durante los siguientes años, la vida de la ciudad y de la Alcaldía transcurrieron con relativa normalidad en cuanto a orden público, mas no así en sus servicios públicos que se vieron seriamente deteriorados, entre otras causas, por la falta de liderazgo y la corrupción política y administrativa que retrasó el desarrollo de la urbe.

El carnaval

El famoso carnaval de Barranquilla no sólo es un emblema de la ciudad, sino también uno de los más grandes y coloridos del mundo. Fue declarado “Patrimonio de la Nación” por el Congreso Nacional de Colombia y “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad” por la UNESCO.

Barranquilla, una de las principales ciudades colombianas, está ubicada sobre la orilla occidental del río Magdalena, a pocos kilómetros de la desembocadura del Mar Caribe. El carnaval es una de sus fiestas más tradicionales –demanda casi un año de preparación, si bien dura apenas cuatro días– y más antiguas: desde 1888 existe la figura del Rey Momo; desde 1899, una junta organizadora encargada de los preparativos.

La ciudad se paraliza durante estas fechas. El sábado se celebra la Batalla de Flores, un desfile que llega a tener varios kilómetros de longitud y en el que los participantes se disfrazan de personajes de inspiración africana (como los congos), de animales (como la gallina, el toro, la culebra) o de seres fantásticos (como la Marimonda). Es tradición arrojar harina a los espectadores que observan el desfile.

Una ciudad con magia

El 15 de junio de 1905 se establece el Departamento del Atlántico, compuesto por las provincias de Sabanalarga y Barranquilla; esta última seria designada la capital del Departamento. Como primer Gobernador es nombrado el general Diego A. de Castro, que se posesiona en la fecha citada.

En 1908, ya Barranquilla era la segunda ciudad más importante del país, por su acelerado desarrollo económico, social y demográfico. Por esos tiempos se emprende la construcción de la primera calzada de la carretera a Usiacurí, y con ella empieza el desarrollo vial del Departamento.

El Departamento del Atlántico, en 1909, empezó a sobrellevar el fantasma de la inestabilidad administrativa que se suscita a medida que se acrecentaba la oposición en contra de las medidas dictatoriales y reformistas del Gobierno del general Rafael Reyes.

Quizás por esto, en 1909 Barranquilla debió incorporarse administrativamente al Departamento Cartagena como una provincia más; esto llevó a muchas protestas, pero después de un tiempo no muy largo se volvió a crear el Departamento del Atlántico con ampliación territorial, que iba desde Bocas de Cenizas hasta el Cerro de San Antonio. Barranquilla volvería a ser la capital.

Para esos tiempos los alcaldes de Barranquilla se dedicaban a realizar obras menores como la remodelación de la Plaza de San Nicolás, el puente Reyes, que comunicaba el Caño del Mercado con el sector de Barranquillita y otras de poca importancia; pero esto se debía al bajo presupuesto con que contaba la Administración.

A pesar de esta dificultad, Barranquilla contaba con grandes obras como el Tranvía, el muelle de Puerto Colombia, el Hidropuerto De Veranillo, la Aduana Nacional, las Empresas Públicas Municipales y la Radiodifusora Comercial.

Hacia los años 40 del presente siglo, la Alcaldía de Barranquilla es trasladada a la calle del comercio, en lo que ahora conocemos como la calle 36 con la carrera 44.

Catorce años después, en 1954, se comenzó a edificar lo que hoy conocemos como la “Alcaldía Vieja”, situada en la calle Caldas (38) con avenida Olaya Herrera (Carrera 46) y su inauguración, fue a finales de 1955 en la administración del alcalde Rodrigo Carbonell. En ese mismo año se elabora el primer plan de desarrollo de la ciudad llamado Plan Regulador y se hablaba de la ampliación de las vía llamadas avenida Olaya Herrera, carrera 46, Progreso, carrera 42 y de la avenida Los Estudiantes, actual carrera 38.

Para el año de 1957, Barranquilla sufre una invasión masiva por más de 300 personas provenientes de pueblos aledaños que se ubicaron en el jardín botánico, hoy conocido como barrio El Bosque.

Aunque con diferente estilo, los países de América se visten de carnaval al igual que los europeos en una tendencia que con los años, lejos de envejecer, se enriquece con atracciones cada vez más sistematizadas y elaboradas.

Río de Janeiro, en Brasil

Junto con el Pan de Azúcar, el Cristo Redentor, las playas de Ipanema y Copacabana, el Maracaná (uno de los estadios de fútbol más grandes del mundo) y el Parque Nacional de la Tijuca, el carnaval carioca es una de las atracciones turísticas más famosas de esta ciudad del sur de Brasil. Es que el ritmo sensual de la samba, la belleza de las mujeres, de la batucada y la fastuosidad de las escolas o compañías que desfilan cada año, es un espectáculo multitudinario para el que bailarines, músicos, carrozas y vestuarios se preparan durante todo un año.

El carnaval llegó a Brasil junto con la colonización portuguesa, de cuyas fiestas se dice que siempre fueron diferentes a los de otros países de Europa y se caracterizaban por sus excesos. El punto de partida se encuentra en los comienzos del siglo XVIII, en una ceremonia llamada “Entrudo” (entrar), que semejaba una lucha cuyas armas consistían en huevos, harina, botellas con aguas perfumadas, maíz y porotos, para arrojar a la cabeza de la gente. Con los años, las costumbres fueron cambiando e incorporando nuevos ingredientes, como los disfraces, las caretas y los instrumentos (Zé Pereira, un grupo de tambores dirigido por José Nogueira de Azevedo Paredes, que caminó las calles carnavalescas al ritmo de los mismos).

En 1853, se prohibió el “Entrudo” para evitar la violencia que a veces generaba. Dos años más tarde, surgieron los primeros clubes de carnaval, que no se dedicaban sólo a la celebración sino que también se ocupaban de los problemas cívicos. Con su organización y carros alegóricos, se convirtieron en los precursores del carnaval tal como lo conocemos hoy en día.

Salvador de Bahía

El carnaval de Salvador, capital del norteño estado de Bahía, es considerado el mayor del mundo (según el libro Guinness de los Récords, participan de él 2,7 millones de personas) y es muy distinto al de Río de Janeiro, porque se desarrolla en las calles –y no en un Sambódromo– y toda la gente puede participar. Uno no va a ver el carnaval, sino a vivir esa experiencia.

La apertura oficial se inicia con la entrega simbólica de la llave de la ciudad al Rey Momo, en un escenario de luces y colorido africano. Esto sucede seis días antes del Miércoles de Ceniza, o sea un jueves por la noche.

La atracción principal del carnaval son los enormes camiones con luces y sonido, arriba de los cuales cantan y bailan algunos de los conjuntos bahianos de moda. Detrás de ellos viene ‘el bloco’, un conjunto de personas que pagan una suma de dinero para poder participar del espectáculo y el baile desde un lugar cercano al trio, dentro de un cordón o cordão (los precios dependen de la importancia del número musical al que se esté siguiendo, y pueden variar desde los 50 hasta los 500 dólares por día). Quienes integran ‘el bloco’ se identifican por una camiseta –llamada abadá– que se les entrega a modo de comprobante del pago.

Máscaras, disfraces, desfiles, música, baile, color, bromas y risas, son los elementos comunes a las celebraciones de carnaval en todo el mundo. Descubre los festejos más populares de cada país.

La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se prolonga durante tres días y se los designa con el nombre de carnestolendas; tienen lugar los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término ‘carnaval’ proviene del latín medieval “carnelevarium”, que significaba “quitar la carne” y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.

Hay países en que se comienza la celebración del carnaval en distintas fechas, como en algunos lugares de Alemania en que se inicia el 11 del 11 a las 11 horas 11 minutos. O los hay que lo comienzan no bien termina la Epifanía, el 6 de enero. En otros lugares, es tradicional comenzar el jueves anterior al Miércoles de Ceniza y lo denominan Jueves Graso, como sucede en Italia.
En ciertos lugares en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular y ya alejado de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces hasta el primer fin de semana de marzo.

La bella Italia se viste de carnaval en las góndolas venecianas

El carnaval veneciano es, sin dudas, sinónimo de las más bellas y delicadas máscaras, cuya confección es un arte que recurre a los más exquisitos materiales y diseños.

Se lo festeja desde el siglo XVI y, en un principio, toda la ciudad se reunía para participar en cazas de toros y osos, fuegos artificiales, juegos y diversos espectáculos. La nobleza se disfrazaba para mezclarse con el pueblo durante las celebraciones, lo que explica la importancia que cobraron las caretas y antifaces, que permitían ocultar la identidad. Con el paso del tiempo, los desfiles de máscaras pasaron a ocupar un lugar predominante y son hoy la mayor atracción.

Tiene una duración aproximada de 10 días, durante los cuales se realizan bailes en salones y castillos por las noches. Además, las comparsas conocidas como ‘compagnie della calza’ realizan desfiles por la ciudad. La Plaza de San Marcos es el epicentro de las actividades públicas.

Los trajes que se utilizan son característicos de los años 1700 y el disfraz por excelencia es la bauta, llevado por hombres y mujeres: una capa negra con un sombrero de tres puntas también negro y una larva, máscara blanca que tapaba el rostro hasta la nariz y garantizaba totalmente el anonimato; además, como dejaba libre la boca permitía comer y beber sin tener que quitársela.

Si hay un carnaval conocido y popular por la fiesta que genera es el que se lleva a cabo en Río de Janeiro (Brasil).
La fecha de este evento no es del todo fija ya que se calcula 40 días antes de la pascua. Por esto sabemos que el carnaval en Brasil es siempre en verano pero los días exactos los determina cada año.
Por lo dicho en el párrafo anterior podemos entender que originalmente se halla una alianza de este carnaval con la fe cristiana. Sin embargo, y con muchos años de tradición propia, el carnaval es hoy signos de festejo y alegría mucho más ligado a lo profano que a lo divino.


Calor y poca ropa

El carnaval de Río es conocido por su ritmo y su sensualidad. Al ritmo de la samba el sambódromo se llena de color y magia. Esta música no puede dejar de invadir los cuerpos de los presentes convirtiendo el momento en algo repleto de alegría.
Las llamadas escolas de samba desfilan por este enorme predio. Algunas de las que se han presentado años anteriores son: São Clemente, Vila Isabel, Grande-Rio, Salgueiro y Portela, entre tantas otras que se repiten año a año.
En Rio se preparan los desfiles más importantes en el mencionado recinto para los días 22 y 23 de febrero. Así mismo, el 28 será la jornada elegida para que vuelvan a presentarse los campeones.
Pero el sambódromo no es el único que recibe las comparsas y las plumas. La calle es también aquí un escenario fundamental.


Carnaval de rua

Así es como se denomina en el idioma propio de Brasil, el portugués, al festejo de carnaval que excede al sambódromo y va directo a las calles de Rio de Janeiro.
En estos espacio populares desfilas los llamados “Blocos”, estas comparsas callejeras también tienen fechas determinadas y salen a bailar, tocar y cantar por turnos en determinados puntos de la ciudad.
Algunos de este conjuntos que se van a presentar en este febrero son: Imprensa que eu gamo, Banda de Ipanema, Spanta Neném, Rio Carioca, Nem muda nem sai de cima, É do Pandeiro, Céu na terra, Banda haddock, Que merda é essa?, Bloco areia, Suvaco de Cristo y Samba no Pé, entre tantos otros.
Estos tomarán las calles durante todos los sábados y domingos de febrero (y el primero de marzo), así como también algunos miércoles, jueves y viernes.

Enero y febrero es un mes que ve llegar los festejos del carnaval en más de un lugar, diversas ciudades de varios países se preparan al unísono para lo que se convierte en una verdadera fiesta.
En esta oportunidad vamos a indagar acerca de un lugar que se ha hecho famoso por albergar un corsódromo de gran importancia: Gualeguaychú.

“El carnaval del país”

Así se denomina a esta fiesta en la provincia de Entre Ríos (Argentina). El desfile de las comparsas se encuentra enmarcado en el llamado corsódromo, allí pueden entrar alrededor de 35.000 personas en el público.
Las gradas se encuentran en ambos costados de la zona de desfile en este lugar especialmente preparado en el Parque de la Estación.

Los grandes atractivos
Sin duda el atractivo principal de este carnaval son las comparsas. Características por su enorme dedicación para vestuario y carrozas. Los días y noches allí están vestidos de plumas, lentejuela y mucha brillantina.
Esfuerzo, dedicación y muchos cuerpos de lo más atractivos se presentan con el objetivo de ofrecer diversión y alegría y, además, de ganar el gran galardón y llevarse el mote de de la mejor comparsa del año.
Hay tres grandes comparsas que año a año son ya los clásicos del verano: Kamarr, Marí Marí y Papelitos.

Fin de semana de carnaval
Algo que hacen muchos grupos de persona es ir a Entre Ríos por un fin de semana para poder asistir a esta fiesta y, de paso, hacer unas pequeñas vacaciones.
Gualeguaychú se encuentra a poco más de 200 kilómetros de Buenos Aires y a menos de 10 km. Del río Uruguay. Por ello recibe muchos visitantes tanto de Argentina, como de países vecinos.

Fechas
Este año las fechas en las que se presentarán los corsos son: todos los sábados de febrero y el domingo 15 como fecha extra. La última presentación se realizará el día 7 de marzo.
Aproximadamente para esta última fecha se dará a conocer el nombre de la ganadora del 2009.
Cabe mencionar que las comparsas realizaron sus actuaciones durante todos los fines de semana del mes de enero, llevando a cabo un festejo sin igual donde miles de personas han disfrutado de ello.

Recomendación
Como consejo para aquellos que quieran ir por un fin de semana, conviene reservar espacio de alojamiento con antelación ya que mucha gente asiste a Gualeguaychú en estas fechas.
Por teléfono y con previo depósito bancario se pueden reservar hostales, hoteles u otros.

Comentamos hoy a fondo, como una forma más de ocio, las características más peculiares de la fiesta grande de Cádiz. Se celebrará este año entre el 19 y el 28 de febrero y una vez más, tendremos la oportunidad de conocer esta mágica ciudad.

La historia

El carnaval tiene ya más de un siglo de existencia. En el inicio de todo, los ritmos cubanos se mezclaban con los italianos gracias al comercio, creando así una pieza musical que es el emblema de la ciudad: el tanguillo. Esta pieza musical es interpretada por los coros, agrupaciones musicales con orquesta de pulso y púa (bandurrias, laúdes y guitarras) y 45 tenores -como máximo- cantando.

Estos coros se suben a unas bateas en las que se hacen los famosos carruseles por el centro de la ciudad. Es una oportunidad única para escuchar en directo a estos intérpretes, amateurs totalmente, cantándole a su tierra.

Las agrupaciones

La característica del carnaval de Cádiz son las agrupaciones. Sin ellas sería un carnaval más. Aparte de la citada añadimos la chirigota, quizás la más famosa. Con un máximo de 12 componentes, interpretan pasodobles, cuplets (letras cómicas con un estribillo) y un popurrit con canciones famosas del año anterior y letras cambiadas en las que vale todo, desde la crítica social hasta la parodia.

Fue Paco Alba, cuyo busto se puede observar en la mítica playa de La Caleta, el que un año presentó al concurso de agrupaciones una chirigota con una música muy melodiosa, muy bien cantada. El jurado no pensó que fuera una chirigota: había nacido la comparsa. De 15 componentes y letras más sentidas, interpretan el mismo tipo de repertorio que la chirigota pero con unas letras más serias aunque últimamente, también hay comparsas simpáticas y animadas.

En el concurso, la última modalidad que actúa es el cuarteto. Compuesto de cuatro, tres o cinco personas, interpretan una parodia, cuplets y un tema libre. La interpretación es el secreto de la modalidad más difícil.

La calle

Pero el carnaval gaditano se caracteriza por la conquista de las calles de la ciudad. Y ahí reinan las callejeras, las chirigotas que no van al concurso oficial y así interpretan lo que les da la gana. Rumbas, guarachas, tarantelas o tangos se mezclan en sus repertorios, llenos de poca vergüenza y frescura.
También en la calle se pueden ver los romanceros; la agrupación más antigua está compuesta de una o dos personas. Llevan un cartel para ir señalando las distintas viñetas que contiene y así contar una historia en rima.
Todo esto es gratuito, así, por la cara. Sólo le piden su colaboración, voluntaria, al terminar de cantar y si le apetece comprar un libreto (con las letras) o bien el CD correspondiente. Disfruten de Cádiz y de su carnaval. Uno de los mejores del mundo.