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Lo que los especialistas recomiendan a los mayores
Organizar actividades placenteras y en grupo, ponerse metas cortas y realizarse chequeos previos, son algunas de las principales recomendaciones que efectúan los gerontólogos y cardiólogos cuando de realizar ejercicios se trata. Y en ese marco, salir a caminar suele ser la opción más elegida pues favorece la oxigenación, contribuye a mejorar el flujo sanguíneo, evita el sobrepeso y disminuye el riesgo cardíaco.
Sin embargo, también hay otras cuestiones importantes a tener en cuenta cuando el objetivo principal es lograr la permanencia y el mantenimiento en el tiempo, de un hábito que redunda en beneficios para el organismo. Entre estos puntos se cuentan la elección de una actividad a entera satisfacción de quién deberá realizarla, preferentemente todos los días de la semana o al menos cinco.
Precauciones a tener en cuenta
Actividad aeróbica por excelencia, caminar permite poner en movimiento todos los músculos del cuerpo y facilitar la oxigenación, permitiendo además mejorar el flujo sanguíneo. Asimismo, es una excelente opción para los que necesitan bajar de peso, o bien no recuperarlo.
En cuanto a la cantidad necesaria, lo que recomiendan los médicos es realizar una caminata de al menos treinta minutos diarios por lo menos cinco veces por semana. Lo más importante es que se mantenga el ritmo y que logre perpetuarse en el tiempo.
No debemos olvidarnos de realizar los chequeos médicos necesarios; de hecho, este tipo de evaluaciones es otro de los puntos sobre el cual suele hacerse hincapié. Ocurre que en las personas de mayor edad pueden existir afecciones frente a las cuales una determinada actividad puede resultar contraindicada – aunque no suele ser el caso de las caminatas- pero sí puede ocurrir que otra resulte más favorable, sobre todo pensando en el largo plazo. Así, otra de las actividades recomendadas para los “más grandes” son la natación y el golf.
Un consejo de oro
Para finalizar la presente entrega recalcamos que la calidad, cantidad y periodicidad, es más importante que la intensidad. Esto es lo que señala una de las máximas de las que se valen los especialistas a la hora de recomendar la práctica de actividad física, sobre todo cuando se trata de personas adultas.