En el Universo puedes encontrar el Yin y Yang: Final y Principio, Malo y Bueno, Negativo y Positivo, Femenino y Masculino, Tierra y Cielo, Luna y Sol, Noche y Dia, Sombra y Luz, Quietud y Movimiento, etc… El Yin y el Yang son relativos y no absolutos, como todo en la vida, nada es seguro, nada es para siempre…

Con esto quisiera abrir tus ojos para que observes que el Universo se encuentra en contínuo movimiento, que todo evoluciona lentamente, que nunca hay nada perdido, aunque a su vez, nunca hay nada ganado, por lo menos no eternamente.

Ying y Yang

Pero como Ser Humano que somos, con virtudes y defectos, no existe la perfección, por lo tanto nuestro Yin y Yang no han de estar en armonía, en equilibrio: siempre somos más uno que otro…

Pero que es el Yin y Yang te has de preguntar… El Ying y Yang son polos opuestos que se atraen, dinámicos porque cuando desaparece uno, aparece el otro, contínuamente pero armónicamente.

El Yin, la oscuridad, existe para crear esa armonía, ese equilibrio, ya que no todo puede ser felicidad eterna, seria aburrido y no se disfrutaría tanto de ella porque la tendríamos siempre y asi perdería su valor de Felicidad. Por eso no hay nada perfecto o 100% bueno, siempre hay algo que oscurece la felicidad. Eso es lo que te enseña a vivir la vida, te ayuda a crecer, a madurar, a valorar lo que realmente es bueno y saber aprovecharlo al máximo cuando esta en tus manos. Lo único que debes hacer es aprender a sacar lo positivo de lo negativo porque siempre dentro del Yin esta el Yang, la luz q disipa la oscuridad. Tienes que buscar el lado bueno de las cosas, por más malas o duras que parezcan, siempre, siempre hay algo bueno en el fondo…Lo mismo con las personas, por mas frías o distantes que parezcan, siempre, aunque sea muy en el fondo, tienen su corazón latiendo. Lo que sí, tu alma, mente y espíritu deberán estar abiertos para poder ver ese lado bueno, para poder encontrarlo.

Y dónde o cómo lo puedes encontrar?

El Yin y Yang están en todo. Por ejemplo en la relación del inicio y del final de las cosas: los comienzos siempre dan miedo o incertidumbre, ya sea un trabajo nuevo, el comienzo de una carrera, una relación nueva, independencia económica y/o física, un título universitario, el primer hijo…Y los finales son tristes, sean cuales sean, emocionales, físicos o materiales. Pero el intermedio es lo que cuenta, es lo que vives dia a dia, entre principio y final. Todo en la vida tiene un inicio y un fin, por eso debes arriesgarte por lo que realmente vale la pena, por esa transición entre uno y otro, de eso se trata la vida. No tienes que perder el tiempo pensando en el pasado o en el futuro o en lo que hubiese pasado si… o en lo que podría pasar si…Vive el presente, como lo sientas, como quieras…Vive el hoy, el ahora, que es lo seguro, lo que puedes manejar, lo que tienes en tus manos. Porque el Hoy, mañana ya será un recuerdo y Hoy no sabes lo que podrá suceder mañana.

No pierdas de vivir por pensar; no pierdas el tiempo porque es corto y no sabes cuando puede finalizar. No pienses demasiado que la vida te esta esperando! Y como siempre digo:”esta vida que tengo ahora es la que cuenta, es tangible, esta es la que lleva mis sentidos…”. Por eso debes vivirla y disfrutarla al máximo; porque HOY esta es Tu Vida.

Y que más te muestra el Yin y Yang? Con el Yin y Yang podrás ver que retroceder no es bueno, es desandar lo avanzado. Por eso no puedes perder el tiempo en hacer algo que no quieres o que no te colma, para después dejarlo por el camino, sin sacar nada adelante, sin avanzar, sin cumplir tus metas; eso no te lleva a nada. No te puedes quedar con dudas, tenes que tratar y probar. Por lo menos sabrás que lo intentaste, que no retrocediste…

Tienes que luchar por tus sueños, aunque te cuesten y veas difícil su materialización. Busca un objetivo, lo que desees con el alma y trabaja en él, lucha por él.

A que apunta el Yin y Yang? A la felicidad del individuo… El objetivo de la vida es ser feliz y es el mayor deseo que los padres tienen para sus hijos. Esa felicidad se logra cuando la vida sigue el orden natural, cuando tú actúes espontáneamente, confiando en tus intuiciones, sentimientos y deseos. Ya sabes que todo lo que comienza termina, lo que no sabes es ni cuando ni como…Pero asi como termina algo, otra puerta se abre, otro nuevo camino comienza. Están siempre ligados, no puede existir el uno sin el otro. No obstante entre ellos está la felicidad…

No abandones lo que comenzaste siempre y cuando eso que iniciaste es lo que tú realmente quieres hacer. Tienes que realizar las cosas por ti mismo, porque tú asi las deseas, no porque los demás te manden, te lo señalen o te etiqueten. Asi encontrarás la hermosa Felicidad tan anhelada por todos.

Tu vives Tu Vida y solo Tu haces Tu destino y Tu camino, nadie a parte de Ti va a vivir Tu Vida. Puedes construirte un castillo en el aire o una casita de lata, pero depende de ti y de las ganas que tengas…y de los Sueños…Porque qué sentido tiene la vida si no puedes soñar… si no puedes amar?

Asi es este Universo, Yin y Yang…Te invito a que pases por él, que lo pruebes o intentes experimentarlo a ver si te gusta.

Asi es mi filosofía de vida,colmada de metas logradas, pero también con muchas expectativas y sueños por hacer realidad.

Hoy podrás ver todo oscuro, sin salida, agobiado, sin ganas de seguir adelante y confundido. Te podrás sentir más solo que nunca, abandonado y enojado con el mundo. Pero no permitas que ese estado de ánimo te deje ciego y te haga ver erróneamente la vida. Asi como el sol siempre brilla aunque no lo veamos, aunque aquí sea de noche, en otra parte del mundo está este astro brillando. Así las lágrimas no te dejaran ver las estrellas.

Siempre hay algo bueno, hay hermosura y felicidad hasta en lo más simple de la vida, en lo cotidiano de nuestros días… Siempre hay amor, el amor de un padre o una madre, de un hermano, de tus abuelos u otro familiar, el amor de un amigo, de una pareja, de un vecino, de un hijo…. Por eso debes de saber que tienes que secarte las lágrimas y dibujarte una sonrisa en la cara, pero que sea verdadera, que nazca del corazón.

El ocio, si se vive en toda su intensidad, es capaz de transportarnos a estados de ser completamente diferentes a como estamos acostumbrados a experimentar la vida en todas sus diferentes facetas. Estamos siempre ocupados en algo, nuestras actividades están orientadas permanentemente en función de determinados fines, cuya consecución se eslabona exactamente y sin interrupción alguna hasta estructurar la existencia personal en su totalidad. Incluso cuando descansamos, cuando procuramos reposo o alguna distracción, estamos llevando a cabo ciertas actividades para el logro de un objetivo preciso. Sin embargo, ¿qué sucedería si acaso partiéramos ya del ocio mismo, no como un medio para alcanzar algún estado de realidad fáctica, sino como la cimentación ya disponible para vislumbrar novedosos atajos de trascendencia?

El tiempo sin tiempo

El pintor alemán expresionista Karl Schmidt-Rottluff nos proporciona en su obra “Verano”, un acercamiento a ese estado de conciencia allende lo simplemente fáctico, en donde se puede percibir una cierta trascendencia del ser, es decir, cuando las cosas adquieren un sentido más profundo y podemos imbuirnos del este, percibiéndolo a fondo y llenándonos el alma con su esencia inexpresable. En esta obra- muy de acuerdo al estilo vigoroso de este artista teutón, participante del célebre movimiento cultural que se conoció como Die Brücke, y al que estuvieron cercanos Munch y Emil Nolde- se puede contemplar bocetadas en trazos enérgicos y colores rotundos, sencillos y vigorosos verdes, rojizos, naranjas y amarillos, a algunas mujeres que parecerían estarse relajando en un ambiente de naturaleza plena. En toda la composición, que guarda cierta similitud con algunos de los trabajos más brillantes de Henri Matisse se respira un aire de sensualidad primordial que fascina e impresiona grandemente.

Las cosas como son

Podemos interpretar esta obra de Karl Schmidt-Rottluff, como una tentativa de alcanzar experiencias de vida que están por completo ajenas a nuestro campo de acciones cotidianas, orientadas hacia el utilitarismo y el pragmatismo más liberado. Acaso lo que se busca con “Verano”, es tener la misma sensación auroral, por medio de un ocio llevado al límite, tanto físico como espiritual, de los primeros seres vivos conscientes de serlo, abiertos a un universo de colores y sensaciones que los fueron colmando hasta devenirlos como seres humanos. Este gran acontecimiento, tal vez el más relevante de la historia del mundo, estaría propiciado por la vivencia extrema del tiempo libre: un universo nuevo, un recordar lo que nunca se ha ido de nosotros, y que siempre nos ha estado llamando en un dialecto que solo lo más recóndito de nuestro ser conoce, y siente.

Los parques nos muestran cómo, la realidad, es solo aparente, y muchos de sus más característicos fenómenos dependen, en gran monto, de la manera en que los pensamos. Porque si bien el mundo se nos presenta como un ámbito de representaciones determinadas por las categorías de la necesidad, y en especial de la causalidad; lo cierto es que basta experimentar nuestros ratos de ocio, reflexivamente para percatarnos que tales formas de contemplar los sucesos de la vida cotidiana solo son maneras en que los objetos del mundo nos construyen el entendimiento, y la subjetividad, pero más allá de su cortina de sombras tienen otras vías de ser por demás insospechadas para la humana inteligencia. Esto no quiere decir, por supuesto, que los objetos del mundo que nos rodea, no sean reales, sino más bien que lo real es precisamente esa red de representaciones, y solo eso: lo que las motiva y fomenta se localiza más allá de todo lo enunciable: se intuye lo aludido, sin más.

La obra de Fragonard

El pintor francés Jean – Honoré Fragonard nos presenta en su obra “El engaño del hombre ciego”, una joya del periodo rococó francés, de qué manera del ocio nos sitúa en una nueva vía de comprender los acontecimientos de la vida cotidiana. En este bello oleo se puede ver a un hombre columpiando a una joven que tiene los ojos vendados, a la vez que un niño pequeño señala hacia unas flores y un querubín observa toda la escena, oculto en la verde floresta que los rodea a todos. El ambiente es dulce y plácido, con tonos pastel y una luz tenue esparcida por doquier.

Lo que no se puede ver

Es importante percibir en la obra antes descrita como, a pesar de que toda la estampa expone un cariz de paz, la mujer con los ojos vendados está a punto de dar un paso hacia los escalones, con el riesgo de caer en ellos por no poder ver el camino que transita. De tal suerte que, el engaño del hombre ciego bien puede aludir al error de quien se guía de la percepción interna, mental, de los fenómenos del mundo, tomándolos como absolutos, simbolizado en la joven de los ojos vendados; como también en el caso del niño que señala los objetos visibles de la naturaleza, de la realidad: tampoco en la apariencia de ellos se localiza lo auténticamente real, el fundamento del mundo entero. El corazón secreto del mundo se halla en un lugar límite entre estas dos alternativas, y solo el silencio, el ocio, como el del querubín observando en la pintura de Fragonard, puede aludirlo con lúdica persistencia.

El mundo rebasa al pensamiento. La mayoría de las veces la experiencia humana de la realidad se queda corta ante todo el cúmulo de emociones, sensaciones y percepciones, que transforman el interior humano en un caos que solo puede ser manejado a partir de la renuncia a gran parte de estos contenidos en nombre de la lógica y la racionalidad que nos hagan posible el mundo civilizado y normal que habitamos cotidianamente. Pero la verdad es que en lo profundo solo queda reconocer como los personajes del cineasta norteamericano David Lynch que habitamos un mundo muy extraño, y que vale la pena asumirlo como tal, para proceder a explorarlo como amerita su complejidad. En la medida que podamos conocer más de sus intrincados modos y vías de manifestación podremos reconocer varias de estas capciosidades en nuestra propia esencia. Ecos que chocan con una superficie que nunca perciben.

La lección del rayonismo

Vale la pena evocar aquí la figura de la pintora rusa Natalia Gontcharova, quien fue la creadora del estilo rayonista, una variante del futurismo, y que por su inspirada manifestación nos atañe mucho, con respecto a la circunstancia existencial descrita anteriormente, y nuestro tema del ocio. El rayonismo de Gontcharova se caracteriza por una tendencia a la fragmentación de los objetos en la forma de innumerables rayos por medio de la incidencia de la luz, casi siempre de una fuente artificial, que nos obsequia un fenómeno de refracción y luminosidad que ha de estudiarse a fondo para percibir todas las dimensionalidades que ofrece. Así, de la misma manera la realidad se nos presenta como un ámbito de luz y transparencia, un lugar ideal para hacer, pero lo cierto es que la luz no es solo eso, y desde cierto prisma de pensamiento nos arroja un ámbito complicado de incertidumbres, ilogicidades, y misterios: es como la música de Johann Sebastian Bach, que en su grave afán de alcanzar el Cielo, nos abre de paso barrocos laberintos hacia perdiciones sublimes.

El secreto del bosque

En su bello paisaje rayonista de mil novecientos trece, titulado “El bosque”, Gontcharova, nos adentra en un mundo en donde lo más grande y lo más ínfimo de la naturaleza se funden en un ámbito de saturación mística de ser. En un breve espacio de este lugar se puede adivinar una silueta femenina, blanca de luz: acaso no fuese sino la misma autora, tratando de expresarnos que si se miran las cosas con la paciencia, el ocio, y la sensibilidad suficientes se pueden traspasar umbrales a regiones en donde la luz no solo haga visibles las cosas sino que también las rasgue, como cristales de espejo a la piel, para dejar libre nuestro reflejo, puro, hecho iridiscencia, en la otredad.

Parte de las problemáticas tan acentuadas y graves que estamos viviendo en nuestra actualidad socioeconómica, podría constituirse el hecho de considerar a este mismo ámbito, el de los valores monetarios, como el eje por el cual han de regirse todas las demás actividades humanas, cuando la verdad es que la economía no es más que una metafísica amnésica o llena de hipocresía. El valor de las cosas no puede ser cuantificado solamente y ni siquiera circunscrito a determinado esquema de cálculo burdo y utilitarista: el mundo es mucho más que eso. Es preciso entonces crear nuevos espacios de libertad que nos faciliten el apreciar los problemas y los desafíos de la civilización desde perspectivas frescas, pertinentes y novedosas, que sin renunciar a la eficacia, un atenten contra la vitalidad del alma, su recreación y bienestar.

Pensar la realidad como otra

Frantisek Kupka fue un artista checo que desarrolló una obra admirable de composiciones gráficas y pictóricas que anticiparon el abstraccionismo. La postura ante la realidad expuesta en el talante creativo de Kupka nos puede ofrecer una vía para lograr lo que antes ponderábamos, concebir alternativas de libertad filosófica que nos permitan encontrar soluciones novedosas e inspiradas para los problemas del mundo. O por lo menos nuevas maneras de plantearlos. Kupka pensaba que las facultades creadoras del artista solo se tornan patentes si este último logra convertir los fenómenos de la naturaleza en una realidad diferente. Se puede ganar la atención o el sentimiento de los observadores sin motivar ninguna perturbación a las características propias, como por ejemplo el color, de los entornos naturales.

La dinámica de lo inmóvil

En ciertas composiciones de Kupka es factible compartir de su intención por alcanzar otras maneras de percibir el ser, sin la necesidad de atentar contra el ser mismo. Dimensiones de movimientos en color capturados en el instante de su propio génesis se presentan ante nuestra vista como una increíble dinámica de la inmovilidad, en ciertos trabajos de Kupka. Y derivado de esto se puede concebir al ocio, como un parangón de este reposo perfecto, que sin necesidad de otro recurso que su propia presencia, de tan pura y perfecta genera todo el entramado de actividades del mundo. El ocio de una persona puede ser en potencia mundos enteros de diversidad ilimitada y activa. La realidad es plural, y de acuerdo a la postura de Kupka, es factible de ser pensada de esta misma manera: siempre abierta, en movimiento infinito, aun siendo la misma en toda ocasión.

Mucha de la riqueza de lo real, lo que de verdad es digno de ser calificado como tal, se pierde por la manera tan parcial en que estamos habituados a percibir. La utilidad guía todo nuestro entendimiento, pulimos la razón hasta ser una lógica extenuante, excesiva y mal disimulada. Es necesario dar un paso hacia atrás y redefinir el modo en el que queremos experimentar nuestra vida: si como una mera vía para llegar a un objetivo fantasmal y fatuo, o por el contrario, como un fin en sí misma, una meta maravillosa y plena. El ocio es capital si se opta por la segunda alternativa de existencia. Quien piensa y valora bien su ocio es capaz de recuperar aspectos de la realidad que se venían desaprovechando, como la fragancia de una flor matinal que nadie aspira.

Los heraldos de la felicidad

El pintor expresionista alemán Emil Nolde, consideraba que la clave de su arte singular estribaba una ponderación de los colores, y como veremos posteriormente, esta misma sensibilidad podría abrirnos una nueva perspectiva de mundo. Para Nolde los colores son los materiales privilegiados del pintor, ya que en su esencia inquieta, que puede manifestarse como una mezcla de tristeza y de alegría, de onirismo y de dicha, de tibieza y sacralidad. A juicio de este connotado artista, los colores muestran vibraciones cual campanas sonoras, sus ecos son argentinos y metálicos. “Son heraldos de la felicidad, la pasión y el amor, la sangre y la muerte” esto según palabras del propio Nolde.

Mirar con detenimiento es mirar con el alma

El ocio nos puede hermanar la sensibilidad con el ambiente que nos rodea, como le sucedió a Nolde. Teniendo la confianza del ser, es fácil que nos brinde la ocasión de conocer sus particularidades, sus secretos más valiosos. Lo significativo de una sensibilidad de esta índole es que nos permite comprobar que las cosas se expresan de muchas maneras, y varias de ellas son más vitales y frescas para ser percibidas por el espíritu. Para descubrir todo este tesoro que se nos oculta en la cotidianidad es preciso mirar con detenimiento para ver las cosas con los ojos del alma. Y así los colores, como Nolde bien nos participó nos mostraran su asombroso alfabeto de combinaciones y de juegos, de relaciones y de matices: nos permitirán participar de otro mundo, uno vasto y caleidoscópico, que se refiere, sin embargo totalmente a este fáctico y común que habitamos. Los colores son los portavoces del júbilo del mundo, un clamor silencioso de arcoíris que hace temblar de emoción las raíces del mundo.

El ocio nos abre el camino para una compenetración más intensa con la naturaleza: los ecosistemas están siendo dañados irremisiblemente por personas que están imbuidas de un pragmatismo feroz y sin escrúpulos, que tratan de agotar los recursos naturales a cambio de beneficios personales económicos. Esto es una consecuencia del ritmo de vida frenético de las sociedades contemporáneas, que no es sino la derivación de un vacío ideológico que poco a poco va autoconsumiendo a la humanidad sin remedio alguno. No queda mucho tiempo para rescatar la integridad de nuestro mundo, el único fáctico que tenemos, nuestro único hogar. Es preciso calmar las ansias trasformadoras y progresistas- cierta miopía metafísica- para tomar conciencia de todo lo que estamos poniendo en juego, todo lo que estamos arriesgando por quimeras desquebrajadas. El ocio es vital en este llamado a la cordura y la paz del alma.

Un arroyo en el bosque

El pintor norteamericano Asher B. Durand nos presenta en su obra Un arroyo en el bosque, firmada en mil ochocientos sesenta y cinco un paisaje característico de su autoría, que desde cierta lectura que aquí les propondremos nos brindará una clave propiciatoria de ese ocio tranquilizador que nos acerque a la naturaleza y nos impida seguirla sacrificando inmerecidamente. Este cuadro al oleo es particular de su producción artística, en donde frecuentemente se repite el mismo motivo: un grupo breve de árboles en primera instancia, a continuación un área intermedia desocupada, y luego el luminoso horizonte arbolado que baña de oro todo el espacio de un valle. Una de las particularidades más valiosas de este tipo de elaboraciones pictóricas de Durand es la ausencia de toda persona en los paisajes representados, siendo la naturaleza libre y silvestre la protagonista de esta silenciosa epopeya de ser auroral y prístino. Es como si el artista quisiera situarnos en los primeros instantes del mundo, cuando estando completamente vacío de humanidad, era la pura expresión de la divinidad en un monólogo de hermosura indecible.

Tomarse el tiempo justo para ser justos

La naturaleza nunca debió haber perdido el derecho a seguir así, impoluta, ideal, hermosa y quieta. Fue consecuencia de la mano del hombre haberla arrojado con nosotros a la existencia, a sus tiempos y requerimientos excesivos. Pero en este mismo atar nos estemas extenuando: al fenecer los ecosistemas indirectamente estamos atentando en contra de nuestra propia oportunidad de vida. Vale la pena actuar con ocio extremo, tomarse el tiempo justo para ser justos y detener esta destrucción indebida; la esencia de un arroyo en el bosque de Durand es esa: hallar un remanso donde saciar la sed y contemplar la maravilla de vida inocente y noble que nos rodea en la naturaleza. Los paisajes de Durand nos miran en silencio como preguntándose porque correspondemos con muerte a su hermoso y cordial estar.

El ocio y la vida aluden a cierto fondo común en el que se entrelazan los sueños, las fantasías y los deseos más hondos. Contemplemos su alcance cabal a través de la reflexión de los siguientes aforismos de importantes intelectuales. Esta tentativa hermenéutica quiere ser la vía hacia un pensamiento dúctil e inclusivo: provechoso para alcanzar dicha y satisfacción personal.

Carecer de libros propios es el colmo de la miseria. Benjamin Franklin

Porque esto implicaría que, aunado a no tener ventanas de alteridad para contemplar el mundo, no habría el ocio, es decir el tiempo preciso para hacerlo. La lectura es una estrategia que nos gana todos los mundos posibles y el derecho único de poder pensarlos así.

Cásate: si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no; te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre. Socrates

Para ambas alternativas es menester mucha paciencia sabia, que solo el ocio y una actitud positiva ante lo inevitable pueden brindar.

Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación. Henry David Thoreau

El ocio es una vía catártica que nos permite aliviar la angustia de no poder expresar las cosas como queremos. Los sucesos más relevantes para nuestro vivir se nos escapan de control porque la realidad es una simple (y compleja) red de apariencias, lo que determina las cosas no está en ellas, solo puede ser aludido. Nunca podremos llegar a ello. Por lo tanto solo nos resta armarnos del silencio necesario para emular al corazón del ser, y transformar el dolor y la incertidumbre en esperanza. Literalmente, no puede decirse más que eso.

Cierra los ojos y verás. Joseph Joubert

Puesto que la oscuridad permite ver- nada- lo que la luz solo indicaba de un modo oblicuo-todo. Es decir que, desde cierta perspectiva-en un mundo de perspectivas- nunca hemos dejado de estar en un lugar oscuro, aguardando con ocio, soñando una realidad que nunca dejará de ser solo eso.

Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay. Jaime Balmes

Ni es todo lo que esta, ni esta todo lo que lo que es. Y esa desgracia fue considerada como el más preciado don a lo largo de la antigüedad, es decir, la adivinación: que fue incluso causa directa- junto con el buen ocio- de la aparición de la filosofía, la cuna de la civilización occidental.

Dialoguemos con algunas de las mentes más brillantes que han existido con respecto al ocio y sus consecuencias para la existencia. Pronto veremos que es mucho más que pasar el rato, puesto que desde una perspectiva filosófica en ocio puede llegar a ser la condición de posibilidad misma del fenómeno humano.

Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro. James van Praagh

Y necesitamos todo el tiempo del mundo para poder explorar diversos senderos a fin de poder percatarnos que vamos justamente en el que nos hace las persona que deseamos ser. Cada uno de nosotros va construyendo la subjetividad que le inspira el alma a base de largas trayectorias, y pequeños atajos, que a veces en una retrospectiva mirada nos dejan ver laberintos.

Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene.Anónimo

Nuestra existencia solo puede definirse en las relaciones que nos refieran como individuos. El mundo es un ininterrumpido coloquio: no hay realidad si no es en a través de la palabra y el ocio que la posibilita. Así entonces conviene buscar los mejores interlocutores para construir juntos mundos con más poesía y menos fáctica literalidad.

Cada virtud solo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos. Montaigne

La virtud nace de la elección de ciertas actitudes: es una ética armonía. La amistad por su parte es una vinculación moral, un concierto de valores. El ocio, por su parte, fomenta las dos nociones.

Cállate o di algo mejor que el silencio. Pitágoras

Porque como Wittgenstein confirmaría siglos después “De lo que no se puede hablar hay que callar”, puesto que el centro escondido del universo es un espacio hermético e inasible donde las palabras- el mundo- brotan pero igual se difuminan como ecos-ociosos- atrapados en un habitáculo de espejos-rotos- que no se pueden contemplar.

Cambiad de placeres, pero no cambies de amigos. Voltaire

La construcción de la subjetividad personal se logra a partir de la libre elección de ciertos discursos que entraman la realidad. Pero en el camino, que requiere de mucho ocio y creatividad, vamos encontrando proyectos de vida afines al nuestro que nos motivan a establecer puntos de referencia para reafirmar el sentido de nuestra iniciativa existencial. Son refugios de sentido que siempre nos serán de gran valía para no extraviarnos en la dispersión y la banalidad. Los amigos son compromisos, esperanzas sembradas que merecen ser cultivadas con tesón y esmero.

Finalicemos esta etapa de nuestra investigación sobre la sabiduría del ocio, relacionando su esencia con las consideraciones de grandes personalidades de la cultura mundial

Cada arbitrariedad se ampara, la mayoría de las veces, en una disposición escrita. Luis Alberto Sánchez

Las leyes deben siempre estudiarse con perspicacia, ocio sabio y un sano escepticismo. No son inmutables, no hay modo en que puedan estar por encima del respeto a la vida y la primacía de erradicar el dolor de las personas. Luego de establecer estas prioridades, entonces sí, pueden y deben hacer cumplir su rigor y consecuencias para el mantenimiento de un estado de derecho cualquiera.

Cada cual tiene la edad de sus emociones. Anatole France

Seamos siempre niños, con todo el tiempo libre para maravillarnos ante el mundo hasta el grado de sentir el milagro de todo lo que nos rodea.

Cada hombre lleva un fantasma de mujer no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle; sino circulando en su sangre, y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre. G. Marañon

Y en los instantes más caros de nuestra intimidad, cuando el ocio se hace confidente y amigo, se puede percibir como el anhelo de la amada nos va modelando el alma, con la pericia de un dilecto artesano y el tacto de una deidad. La realidad no es más que el resabio de los deseos que se nos escapan.

Cada hombre que haya amado verdaderamente podrá pensar que no ha vivido en vano. Andrés Holguín

Porque verdad y vida se concilian en el amor, y el ocio compartido con el corazón reconcilia a todos cuando es menester.

Cada nueva esperanza que sentimos nos hace ver de manera distinta el pasado. Luis Rosales

Cuando tomamos conocimiento de algo no hacemos más que recuperar la impresión que nos dejó una inmediatez de vida, un instante de contacto inefable con el misterio del ser. Al mismo tiempo que tratamos de expresarlo se pierde en gran medida y solo nos llega diluido y mediado por la necesidad y la causalidad (que no son más que hábitos del entendimiento) La esperanza no proviene del entendimiento sino de la emotividad, es un afán por recuperar ese momento inexpresable de otra manera, en la ilusión de volverlo a experimentar. Pensar el ocio es una recuperación de esperanzas olvidadas.

Cada quien sabe lo que trae en su morral. Juvenal

Y cada quien lo que carga en su (no) moral. Toda eticidad ha de fundamentarse en la libertad de elección de la propia persona, en su bienestar particular, manifestada en su ocio por ejemplo, y no en ninguna moral. Una vez asumida esa libertad de ser propiciada por el amor propio, entonces ya llegará la decisión acerca de si guiarla por una selección de valores morales guiados hacia la solidaridad y el bien común, que por lo demás, si que vale mucho.