7
El Poema de Gilgamesh, la obra más importante de la literatura babilónica, refiere los avatares y penurias del semidiós so¬berano de la ciudad de Uruk para lograr la inmortalidad.
Gilgamesh, acompañado de su amigo Enkidu, parte en busca de aventuras. Enkidu mata a Huwawa, el guardián del bosque de cedros, y al buey celeste que la diosa Inanna (Ister o Ishtar) había azuzado contra ambos héroes.
El amigo del semidiós es condenado a muerte por esta ofensa. Desesperado, Gilgamesh se pone en camino para pedir a su abuelo Utnapishtim que le transmita el secreto de la inmortalidad. Utnapishtim le aconseja pasar seis días y siete noches en vela, pero Gilgamesh no consigue superar la prueba y, rendido por la fatiga, se duerme.
Tras otro intento frustrado, el héroe reconoce que la inmortalidad está negada a los hombres, y que para permanecer en la memoria de sus compatriotas sólo debe contar con la fama legendaria que puedan proporcionarle sus virtudes y sus hazañas.
Las creencias religiosas de los sumerios parten de una idea central: los dioses dominan el mundo y los hombres fueron creados para servidos. Los sumerios, cuya economía se basa en la agricultura, dependen de las fuerzas de la naturaleza; sus cosechas están permanentemente amenazadas por la sequía o las inundaciones. Por eso temen la cólera de los dioses y adorarlos constituye uno de sus deberes más importantes.
Para no tener que dedicar largas horas a estar personalmente presentes en las ceremonias de homenaje a los dioses, se hacen sustituir por una estatua que los representa, una estatuilla orante. Los ojos muy grandes y abiertos simbolizan su veneración; las manos de las figuras se enlazan en una plegaria.
Cada ciudad tiene su propio dios o su diosa. Entre las deidades sumerias aparecen, por ejemplo, Anu, el dios del cielo; Enlil, el dios del aire, y En, el dios del agua. Los sacerdotes celebran en los tem¬plos, residencias de los dioses, complicados rituales.
Esta obra literaria es quizá una de las primeras manifestaciones escritas en la historia del planeta. Fueron los sumerios quienes inventaron la escritura hace unos 5.000 años atrás, estableciendo así la diferencia entre la Historia y la Prehistoria. Gilgamesh es una fuente de metáforas: su búsqueda de la inmortalidad simboliza la necesidad del hombre de encontrar una permanencia en un mundo lleno de cambios e incertezas.