Solamente necesitamos tres (3) elementos: vidrios, tela y manitos. ¡Ah!…y un poco de ingenio.

(Manitos: Son los ‘ganchitos’ que disponen de agarrador y sirven para apretar cosas).

Según el estilo de la casa

Dependiendo del estilo de la casa que vamos a decorar, serán los cuadros que elegiremos armar. También observar los colores que elegiremos para que estén a tono con los muebles, paredes y con todo el decorado de la casa en cuestión.

Por ejemplo, suponiendo que el estilo de la casa es moderno, que se cuenta con muebles de color sobrio (gris ó negro) y en hierro por ejemplo, lo ideal sería elegir diseños en blanco y negro, ó crema y negro.

Paso a detallar de qué se tratan estos diseños; para los cuadros necesitamos láminas, entonces elegiremos láminas con esos colores. Un modelo muy usado son escrituras en japonés por ejemplo (y sería fácil conseguirlas, solo las bajamos de internet y las imprimimos), pero tal vez estaría mejor elegir algo más original, ¿no?, pero… ¿qué podría ser?

De eso se trata la tela… ¡dejar de lado las láminas y manos a la obra!

El proceso cuenta de los siguientes pasos:

  • Recortar distintas formas geométricas (triángulos, rectángulos, círculos, cuadrados, etc.), de distinto tamaño de los dos (2) colores que combinaremos. En este caso usaremos blanco y negro.
  • Superponer unas formas con otras, haciendo diversos diseños, de modo que cada cuadro se vea diferente.
  • Comprar pares de vidrios finos transparentes, de distintos tamaños (de los más económicos en cualquier vidriería). Si los colgaremos, no importa que sean pulidos, ya que en la pared nadie los tocará, pero si los queremos para otra cosa, por ejemplo algún adorno (un fondo de una mesa tal vez), ahí si debemos tener en cuenta que los bordes deben pulirse, porque de los contrario al tocarlos, cortan.
  • Rellenar los vidrios con las diferentes formas que creamos.
  • Apretar cada par de vidrios (con los retazos dentro), por medio de las manitos, colocando en cada cuadro, tres o cuatro manitos de forma que no se salga el relleno (la cantidad de manitos a usar va a depender del tamaño de cada cuadro). Siempre que se trate de cuadros chicos o medianos. Si lo que queremos son cuadros grandes, entonces no nos servirán las manitos (porque la idea es poder colgarlos de ellas).
  • Si vemos que no se ajusta bien, podemos coser las formas para unificarlas.

Listo, ¡ahora a colgarlos!

Nuestra casa es el lugar donde más nos gusta estar. Muchas veces pasamos más tiempo allí que en ningún otro sitio. Entonces, ¿qué mejor que aprovechar el tiempo libre en alguna de estas técnicas que pueden cambiar y mejorar drásticamente su aspecto?

Ideas para distribuir los adornos
¿Eres de los que traen de cada viaje un recuerdo diferente? ¿Te gusta distribuir portarretratos con fotografías de tus seres queridos por cada rincón de la casa? ¿Has heredado una colección de pastilleros, relojes, cucharas de té o gatos de cerámica? ¿Disfrutas de hacer velas artesanales? Muchas veces, el saturar nuestra casa de adornos diferentes puede darle un aspecto no del todo agradable: la multitud de objetos desparramados por cada estante se traduce en desorden. Por ello, cuando tengas un rato libre prueba armar “rincones”: junta todas tus fotografías en una misma mesa, distribuye los adornos de viajes en distintos estantes según su tamaño o su color, acomoda la colección de gatos o de cucharas de manera que forme un solo objeto múltiple a la vista. De esta manera, la decoración de la casa se verá más prolija.

Carpetas y mantelitos
Con viejos pañuelos en desuso puedes fabricar originales carpetas para colocar debajo de las lámparas, los floreros o sobre el televisor. Basta con cortarles las puntas con una tijera de picos (se consigue en mercerías y librerías comerciales). También, si sabes bordar, puedes darles un aspecto diferente decorando sus bordes con una trama única. Procura que el color del hilo que utilices combine con el adorno. También puedes preparar carpetas que hagan juego entre sí. Y, por supuesto, recuerda lavar periódicamente las carpetas y los mantelitos para que no junten polvo.

De estación en estación
Seguramente hayas notado cómo las revistas de decoración cambian los colores en verano, en otoño o en invierno: aconsejan tonos azulados, blancos y verdes en las estaciones cálidas, y en cambio se inclinan por los ocres, marrones y rojizos cuando hace frío. Claro: no todos tenemos el dinero necesario para redecorar la casa cada nueva estación, ¿verdad? Sin embargo, puedes aprovechar los consejos de las revistas y cambiar tan sólo algunos accesorios clave de una a otra estación: el acolchado de tu cama, por ejemplo, la funda del sofá o de los almohadones, el camino de mesa o los moños con los que atas las cortinas. Elígelos en dos tonos: frescos y cálidos. De esta manera, podrás decorar tu casa según la época del año. ¡Notarás la diferencia!

¿Cómo armar una vela?

Se puede realizar una vela teniendo a mano los siguientes implementos:

  • Cebo (seco): Se compra un trozo de cebo, por ejemplo un trozo de veinte centímetros de largo.
  • Tener a mano el recipiente con la forma que le daremos a la vela (por ejemplo plástico muy duro, madera ó metal), tomar en cuenta que no sea algo que se pueda derretir luego.
  • Buscar crayolas del color ó colores que pensemos utilizar.
  • Disponer de una olla para calentar y derretir.
  • Cortar un trocito de piola de papel, este será usado para prender la vela después, deberá ser con medida promedio cinco (5) a siete (7) centímetros (no olvidarse que un trozo debe ir dentro de la vela)

Y listo… ¡estamos prontos para empezar!

Pasos:

  • Colocar el cebo dentro de la olla y derretirlo en el fuego de una cocina.
  • Cuando esté líquido le colocamos un trozo del color que elegimos.
  • Luego lo volcamos en el recipiente que dará la forma nuestra vela.
  • Ponerle el trozo de piola de forma tal que quede una parte dentro de la vela y otra parte para afuera.
  • Dejarla secar, de un día para otro.

¡Ya está! ahora solo la sacamos con cuidado del recipiente.

Ahora que ‘está de moda’ el estilo rústico, construiremos un perchero para colgar en la pared:

¿Cómo lo hacemos?

Materiales a utilizar:

  • Conseguir un trozo de madera que en lo posible esté desgastado (que no sea parejo), para lograr el toque rústico. Y si tiene agujeros sería ideal.
  • Comprar o buscar ganchitos curvos (los utilizaremos para colgar por lo tanto deben ser fuertes), con terminación en forma de tornillo (de esos que sirven para perforar) de tamaño cinco (5) centímetros aproximadamente.
  • Conseguir piola de papel gruesa.
  • Tener a mano un taco ficher y un taladro para colgarlo.
  • Agua ras (con 200 centímetros cúbicos es suficiente).
  • Lata con pintura rústica, que puede ser betún de Judea (le da un color tostado, dependiendo de la cantidad de agua ras con que lo diluyamos)

Pasos para la construcción:

  • Diluir el betún de Judea (o la pintura con que lo vamos a hacer) con el agua ras.
  • Pasarle dos manos del líquido al trozo de madera y a los ganchitos.
  • Dejarlo reposar un día para que seque bien.
  • Cuando esté seco, envolver la piola al trozo de madera, podemos pasarla por los agujeros de forma que se vean algunas partes de la piola y otras no, haciendo un arco con la piola para poder colgarlo.
    Colocarle los ganchitos cada diez (10) centímetros aproximadamente con la forma curva hacia arriba (para poder colgar).
  • Ahora…colgarlo a la pared.

¡Y ahora tenemos perchero rústico y vela!

Una de las mejores alternativas para los momentos de ocio es pasar largos ratos en nuestra casa. ¿Qué mejor manera de aprovechar nuestro tiempo libre poniéndola linda? Cuanto más bello se vea nuestro hogar, más disfrutaremos del tiempo que pasamos en él, y más deseos tendremos de compartirlo con nuestros seres queridos. He aquí algunas técnicas sencillas que puedes poner en práctica en tus ratos libres que alegran el hogar y le dan nuestro toque personal.

Jardinería para principiantes
Tal vez no tengas un gran jardín, ni siquiera un pequeño balcón. Pero eso no quiere decir que no puedas alegrar tu casa con plantas. Éstas nos conectan con la naturaleza y con la vida, no requieren demasiados cuidados y nos dan sensación de calidez. Y, por si fuera poco, ayudan a purificar el aire. Puedes comenzar comprando alguna planta para interiores –procura de todas maneras colocarla cerca de una ventana, para que reciba luz-. Un pothos, un aloe o una yucca son especies fáciles de cuidar y que no requieren demasiado riego. Por el contrario, cuida que la tierra de tus plantas no esté seca, pero tampoco demasiado húmeda, pues esto les resulta perjudicial.

Guarda esas pilas de viejos papeles
¿Eres de los que siempre tienen el escritorio rebalsando de papeles, cuadernos y libros? Organiza los últimos en una biblioteca, y tira todos los viejos papeles que ya no te sean útiles. Pero si necesitas conservarlos, prueba guardarlos en una caja de cartón forrada. Aquella caja en la que vino embalado el horno microondas puede ser un archivo ideal: basta con forrarla con una tela opaca que combine con tu empapelado. Entrará una gran cantidad de papeles y podrás guardarla bajo un mueble sin que desentone con la decoración del lugar.

Da brillo a los metales
Si tienes un viejo candelabro cuyo metal se ha oscurecido por el paso del tiempo, un cenicero, o una lámpara de cobre tan opaca que parece sucia, no hace falta que los escondas bajo la cama: basta con volver a sacarles brillo. Existen líquidos pulidores de metal que se venden en ferreterías. Y si todas las tiendas están cerradas, existe una solución casera: ¡el dentífrico! Aunque parezca mentira, sirve para sacarle brillo a los objetos de plata y otros metales. Con un viejo cepillo y algo de paciencia, puedes aprovechar una tarde de ocio para hacer relucir tus adornos de metal.

por Mar Palomares

Desde muy antiguo, teñir telas representaba también la forma de entender el mundo. Cada cultura refleja la creatividad y el diseño a través de muy distintos iconos. Y la amplia gama de colores y el cromatismo propio de cada zona geográfica reflejaba durante siglos los gustos y preferencias culturales. No es de extrañar que aún perviva la técnica de teñir telas, aunque sea como un entretenimiento o una técnica minoritaria. Nada que ver con las modernas técnicas a gran escala surgidas con la comercialización actual.
Hoy os proponemos recuperar una de estas técnicas y la aplicaremos sobre un pañuelo de algodón o lino. Una excelente oportunidad para reunir en nuestro ropero un excelente complemento o, incluso, un regalo perfecto.

MATERIALES QUE NECESITAMOS

 Una tela de algodón, seda artificial, lana fina o lino del tamaño que deseemos.
 Hilo
 Unos guantes de goma
 Sal
 Tinte del color elegido
 Una cubeta
 Agua
 Vinagre

PRIMER PASO

Doblamos la tela por la mitad obteniendo un rectángulo, volvemos a doblarlo formando un cuadrado con la tela. Efectuaremos un fuerte fruncido sobre toda la tela, es decir, arrugada y enrollada.

SEGUNDO PASO

Cuidando que el derecho de la tela haya quedado hacia afuera, enrollaremos el hilo alrededor de la tela, quedando éste bien apretado.

TERCER PASO

Llenamos una cubeta con agua hirviendo y vertemos el contenido del tinte, siguiendo las instrucciones específicas que recomiende el fabricante de este tinte.

CUARTO PASO

Añadimos al agua cinco cucharadas grandes de sal, a no ser que el fabricante indicase otra cantidad. removemos el contenido de la cubeta hasta que la sal está totalmente diluida y el tinte extendido uniformemente por el agua.

QUINTO PASO

Introducimos la tela, enrollada con el hilo, en el agua. La tela tiene que quedar totalmente cubierta y esperamos alrededor de cuarenta y cinco minutos o una hora. Añadiremos agua caliente, de vez en cuando, para no dejar enfriar el agua.

SEXTO PASO

Más tarde introduciremos, sucesivas veces, la tela en agua fría, a la que podremos aplicar el vinagre. Éste actuará como fijador del color.

SÉPTIMO PASO

Ya estamos terminando, sólo necesitamos desatar el hilo soltando los nudos. Sobre este lugar el teñido ha sido menor.
Y ya tenemos listo un original pañuelo tintado.

Utensilios

Para efectuar una decoración con lacre se necesitan los siguientes objetos: una lámpara de alcohol, un cuchillo de hoja ancha, una espátula, un modelador, varios tamaños de agujas de acero para tejer, una cantidad mezclada de alcohol etílico-metílico y lacre de varios colores.
Además, se requiere tener a mano un pedazo de trapo -suave- para remover el lacre derretido de los instrumentos y también para secar las cuentas y pendientes. Otra cosa importante es contar con un vaso de agua fría, para hacer ‘reposar’ las cuentas.

Se recomienda que el tablero de la mesa sea protegido con una plancha de mármol o bien con una hoja de vidrio liso.

Haciendo las cuentas

Se puede hacer cuentas de este material en la siguiente forma: se calienta -a la llama de una vela- una aguja de tejer y ésta se aplica contra un pedazo pequeño de lacre. Previamente, después de decidir el o los colores de las cuentas, se rompe el lacre en pedazos aproximadamente de igual tamaño.
Teniendo el lacre en la punta de la aguja, se deja enfriar; entonces se le hace rotar lentamente sobre la llama: La cuenta se volverá gradualmente ovalada (con el cuchillo se puede igualar su forma). Aquí debemos tener criterio para saber cuánto tiempo hay que calentarla: si se calienta demasiado, la cuenta caerá; si no se calienta lo suficiente, no se formará bien.

No es algo que sea muy complicado: si se ha calentado demasiado antes de adquirir su forma exacta, se la puede enfriar nuevamente en el vaso con agua.

De colores

Para mezclar otros colores se pueden seguir dos métodos.
Las coloridas barras de lacre deben calentarse una a la vez y suministrarse a la cuenta ya formada en pequeñas cantidades: ésta se da vueltas y se calienta con cuidado, hasta que los colores añadidos se mezclen con el del fondo. Después se enfría en el agua, se seca y se pasa rápidamente sobre la llama para que recobre su brillo.
Otro procedimiento consiste en disolver el lacre elegido en una mezcla de alcohol etílico-metílico hasta darle una consistencia de crema, para pintar con esta solución la cuenta ya formada: este método se emplea cuando se pretende dibujar sobre ella, intentando obtener un efecto parecido al de los vidrios venecianos.